Mundo | 24/04/2020

EEUU supera los 50 mil muertos por COVID-19 y algunos estados comienzan a reiniciar actividades

EEUU supera los 50 mil muertos por COVID-19 y algunos estados comienzan a reiniciar actividades

Washington DC |24|4|20|

Mario Cañipa Vargas, especial para Brújula Digital

Estados Unidos acaba de pasar la trágica cifra de 50.000 fallecidos a causa del nuevo coronavirus, mientras algunos de los estados que lo conforman han empezado a activar sus planes para reiniciar sus actividades económicas, dejando de lado las recomendaciones de decenas de expertos para mantener las restricciones sanitarias vigentes en todo el país.

Hasta la tarde del viernes, el servicio de monitoreo de la Universidad Johns Hopkins contabilizó un total de 51.000 muertos en este país por coronavirus, poco más de un cuarto del total de personas fallecidas en todo el mundo a causa de ese mal (que alcanza a 195.920), y reveló que los contagios aquí llegan a 890.000 casos, un 32% del total mundial (que es de 2,7 millones).

Con esas cifras, Estados Unidos se mantiene como epicentro de la enfermedad en el mundo, con altos porcentajes de personas contagiadas y muertas, que sido alcanzados en menos de tres meses, desde que el primer caso apareció en el estado de Washington a mediados de enero y su posible impacto fue minimizado incluso por el propio presidente Donald Trump, quien dijo que se trataba sólo de un tipo de resfriado.

Además, el coronavirus ha golpeado muy duramente a la economía de este país, que debido a las medidas de aislamiento social que han sido dictadas por sus autoridades para evitar una mayor propagación del mismo, ha soportado el cierre de miles de negocios medianos y pequeños en todo su territorio, con lo que más de 26 millones de sus ciudadanos, de acuerdo a los datos oficiales de la Secretaría del Trabajo, han quedado sin empleo en las últimas cinco semanas.

Las proyecciones de las cifras de desempleo que hacen cotidianamente los expertos consultados por los periodistas, algunos de los cuales han calificado a la estadounidense como una “economía en caída libre”, alcanzan incluso al 20% hasta fin de año, un porcentaje jamás registrado en la historia estadounidense, ni siquiera en la peor de sus crisis.

Los estados más afectados por la enfermedad son: Nueva York, que es sin duda el que registra las estadísticas más tristes con 258.000 personas contagiadas y 19.000 muertas; Nueva Jersey, con 92.387 personas contagiadas y 4.000 muertas; Massachusetts, con 41.000 contagiadas y 1.961 muertas y California, con 35.000 contagiadas y 1.326 muertas.

El gobernador de ese estado, Andrew Cuomo, quien mantiene una alta popularidad en todo el país por su manejo de la crisis, ha dicho que si bien las estadísticas en Nueva York mantienen una frágil estabilidad alcanzada la semana pasada, cuando el pico más alto de contagios y muertes ha sido alcanzado, el número de vidas perdidas “sigue siendo desgarrador”.

“Es posible que ya estemos la parte baja de la curva”, dijo Cuomo el viernes por la mañana al informar que un total de 1.296 personas fueron hospitalizadas desde el día anterior, que, dados los elevados números registrados en las últimas semanas, es una cantidad considerada “aceptable”.

A diferencia de algunos de sus colegas de otros estados, que ya han empezado a emitir las instrucciones para la reapertura paulatina de negocios pequeños y medianos en sus territorios, Cuomo informó que la decisión de suspender o no la “pausa” sanitaria en Nueva York será tomada recién la próxima semana, en función principalmente de las recomendaciones de los médicos y los expertos.

Reapertura parcial

En tanto, los medios de comunicación informan desde las primeras horas de este viernes sobre la reapertura de negocios considerados no esenciales, como peluquerías, salones de belleza, spas y salas de tatuajes, en el estado de Georgia, cuyo gobernador, Brian Kemp, ha contradicho las recomendaciones del propio presidente Trump para no hacerlo tan pronto.

Los estados de Alaska, donde se han abierto incluso varios restaurantes, y Oklahoma, que ha dado un paso más tímido con el reinicio de negocios de cuidado personal, han empezado el paulatino “retorno a la normalidad” el viernes, lo mismo que hicieran durante la semana los de Tennessee, donde se han abierto 56 parques estatales al público, y de Texas y Vermont, donde ya funcionan varios comercios desde el lunes pasado.

En la mayoría de estos estados, incluidos otros como Florida, que reabrirá varias de sus playas el domingo, suspenderán las restricciones de funcionamiento para los restaurantes, los cines, las iglesias, los gimnasios y algunos campos deportivos a partir del próximo lunes con “estrictas” recomendaciones de limpieza y aseo personal.

Voceros de las organizaciones que agrupan a los propietarios de pequeños negocios en Georgia, como en otros estados, han admitido en los informativos locales que están preocupados por los riesgos de contagio con el nuevo coronavirus que supone el abrir sus instalaciones, pero dijeron no tener alternativa ante la severa crisis desatada a partir de las medidas de aislamiento social vigentes hace varias semanas.

Una gran cantidad de expertos, incluidos los de la Casa Blanca, han advertido insistentemente que una pronta reapertura de la economía estadounidense, con el retorno al trabajo de millones de personas que hasta ahora guardan diferentes tipos de cuarentena, podría causar una segunda ola de contagios y muertes, aún más peligrosa que la actual.

El propio presidente Trump, que estos días es blanco de muchas y encendidas críticas por varias de sus decisiones y declaraciones, ha urgido a las autoridades de los estados que decidieron reabrir sus actividades a mantener las medidas de aislamiento social por unas semanas, hasta que las cifras de contagios y muertes alcancen niveles de mayor seguridad.

Trump, sin embargo, ha dado una serie de indicaciones y señales contradictorias para la reapertura de la economía en Estados Unidos, desde la temprana expresión de su deseo de hacerlo antes de la pascua, el domingo 12 de abril pasado, hasta las constantes insinuaciones sobre ese tema durante sus encuentros diarios con los periodistas en la Casa Blanca.

El viernes pasado, mientras el número de contagios y muertes por el nuevo coronavirus seguía subiendo en todo el país, Trump apoyó varias protestas que rompieron las medidas dispuestas por su Gobierno, en las que sus seguidores, vistiendo atuendos de su campaña y usando el lema de “Make America Great Again” que él mismo usó en la elección presidencial de hace cuatro años, salían a las calles exigiendo un pronto retorno al trabajo.

La semana pasada puso como ejemplo e incluso llamó por su nombre al gobernador de Georgia, al insistir en que varios estados clamaban por volver a la normalidad, aunque un día después dijo que estaba contrariado por la decisión de esa misma autoridad por su decisión de autorizar la apertura de los comercios en su estado, con la que afirmó no estar de acuerdo.

En su conferencia de prensa del jueves, Trump, quien la semana pasada presentó un plan para reactivar la economía de su país en tres fases, cada una de al menos 14 días, dijo que su administración considera seriamente la posibilidad de mantener las restricciones sanitarias que puso en vigencia a principios de marzo incluso hasta la segunda semana de mayo.

"Hasta que sintamos que es seguro, vamos a extenderlas", afirmó al mostrarse optimista sobre la evolución de la epidemia e insistir en que “46 estados registraron una disminución en el número de pacientes que muestran síntomas de coronavirus”.

La mayoría de las gobernaciones, las alcaldías, las organizaciones médicas, las instituciones académicas y los políticos de oposición –como también algunos republicanos–, lamentan periódicamente las carencias de los hospitales y la falta de equipo y material que enfrenta el personal médico en todo el país para atender a los centenares de miles de pacientes infectados.

Varios de los más importantes medios de comunicación, la mayoría críticos a las decisiones del Presidente, desnudan diariamente las limitaciones materiales del sistema de salud para contener el despiadado ataque del nuevo coronavirus y reflejan la opinión de diferentes expertos que advierten que la crisis acá no sólo es sanitaria ni económica, sino también de rumbo y liderazgo.