El experto en temas energéticos de la Fundación Jubileo Héctor Córdova advierte que los proyectos "no tienen bases sólidas sobre el impacto ambiental".
EFE|26|02|25|
Daniela Romero
Los contratos con empresas de Rusia y China para la explotación de litio generan una "gran preocupación" en ambientalistas y ciudadanos por los daños que provocarían en el medioambiente debido al uso excesivo de agua dulce en las operaciones y la falta de un plan para los residuos.
Diversos sectores de Potosí, donde se encuentra el salar de Uyuni que abarca unos 10.000 kilómetros, y que es la zona de la mayor reserva de litio del país, están en contra de los proyectos firmados porque aseguran que recibirán "migajas" de las regalías pero además que las comunidades cercanas serán las principales afectadas por el impacto ambiental.
"Nos vamos a quedar sin agua, nadie nos ha consultado nada y somos los más afectados si estos proyectos no dan frutos, estamos muy preocupados", dijo a EFE el presidente del Comité Cívico Potosinista (Comcipo), Alberto Pérez.
Cuestionan el impacto ambiental
Para el experto en temas energéticos de la Fundación Jubileo Héctor Córdova, los proyectos "no tienen bases sólidas sobre el impacto ambiental", lo que demuestra que la ejecución "puede traer grandes impactos para las comunidades, no solo por el agua sino también por la contaminación".
Gonzalo Mondaca, investigador en temas ambientales del Centro de Documentación e Información Bolivia aseguró a EFE que "ningún contrato" firmado tiene estudios de impacto al medioambiente, cuando esta documentación tiene que ser parte de los proyectos.
"Una de las principales promesas, cuando se empezó a hablar sobre la explotación de litio, era que se utilizaría tecnologías más amigables con el medioambiente y que se utilizaría menos agua dulce, pero eso no se cumple", afirmó Mondaca.
Detalles de los contratos
El Gobierno boliviano firmó en 2023 acuerdos para la implementación de la tecnología EDL de extracción directa con las compañías chinas CATL BRUNP & MOC (CBC) y Citic Guoan y en 2024 con la empresa rusa Uranium One Group para el diseño y construcción de plantas de carbonato de litio, esta última inversión sería de más de 970 millones de dólares.
Según los documentos, el contrato con la firma rusa establece una demanda de agua de 1,8 millones de metros cúbicos por año, mientras que los dos contratos con la empresa china suman 5,1 millones de metros cúbicos por año, unos 0,7 millones de metros cúbicos para una planta residual y 4,4 millones para la planta de explotación.
"Frente a estos valores tan altos, el Gobierno lo que hizo es presentar datos de los factores de consumo, es decir cuánta salmuera por tonelada producida habrá y de esa manera parecería que los valores (de agua) bajan, pero comparados con otras plantas de países vecinos, el valor sigue siendo muy elevado", dijo Mondaca.
Destino de las salmueras
Otra preocupación que comparten los expertos es el destino de las salmueras residuales o "empobrecidas" que se generan después del proceso de explotación.
La tecnología que proyectan las dos firmas extranjeras permite recuperar un 80 % de litio y procesar la salmuera con mucha velocidad, sin embargo esto deriva en que se originen "grandes cantidades" de residuos "y la pregunta es dónde irán".
"Debido al bombeo y la fuerza de extracción, hay probabilidades de que se generen hundimientos en el salar y si se opta por una reinyección de esas salmueras cerca de los lugares donde están los pozos puede afectar a la materia prima", explicó el ambientalista Mondaca.
Estos estudios de impacto en el suelo y con los residuos "no los hizo el Gobierno" y, según Mondaca, "son complejos y costosos".
Gobierno minimiza el impacto
El ministro de Hidrocarburos, Alejandro Gallardo, aseguró que la producción de carbonato de litio se hará "con un impacto ambiental mínimo".
"En todo el proceso productivo se utiliza la misma agua, la cual es reciclada y reinyectada una vez completado el ciclo”, aseguró Gallardo.
Ciudadanos de Potosí y ambientalistas están en emergencia ante la posible aprobación de los contratos por parte de la Asamblea Legislativa, instancia que actualmente los mantiene en suspenso mientras no haya consensos.
Según YLB, Bolivia posee la primera reserva mundial de litio con 23 millones de toneladas.