Reportajes | 19/09/2018

De visita al Hogar Niño Jesús, donde el bebé Alexander vivió sus últimos días

De visita al Hogar Niño Jesús, donde el bebé Alexander vivió sus últimos días

Maite Lemus

Brújula Digital, 19|9|18

El 12 de noviembre de 2014 el bebé Alexander se descompuso en el hogar Virgen de Fátima, en la calle 3 de la zona de Obrajes de La Paz. Aunque no lo podían todavía saber, ello cambió la vida de varios médicos, enfermeras y cuidadoras, que se vieron envueltos en un infierno de acusaciones, malos entendidos y la perversa acción de los operadores de justicia de Bolivia.

El médico Jhiery Fernández estaba en ese momento en el Instituto de Rehabilitación Infantil (IRI), de la calle 5 de Obrajes, atendiendo a una niña que se había hecho una herida, cuando recibió la llamada de que un bebé, en el hogar Virgen de Fátima, tenía un profuso sangrado. Se fue de inmediato allí, pero cuando llegó, el bebé ya había sido transportado a otro centro y murió al día siguiente.

Fernández pensó que todo había acabado allí en ese respecto. Pero no, al poco tiempo fue acusado nada menos que de violación y de haber causado la muerte del bebé. ¡Aunque demostró, mediante testigos y llamadas telefónicas, que no estuvo en el lugar! Así funciona la enferma justicia boliviana, que se basó en un reporte forense mal efectuado por la médica Ángela Mora. Hoy Fernández espera ser liberado tras conocerse un audio filtrado a los medios y en el que la jueza Patricia Pacajes admite que el médico es inocente y que nunca hubo tal violación. El bebé murió aparentemente por una descompensación por una crisis cardiorrespiratoria. En el audio, la jueza también indica que Mora mantenía un amorío con el fiscal general Ramiro Guerrero.

Junto con Fernández, también fueron sentenciadas a dos años de presidio a la médica internista del Hospital del Niño, Sandra Madeni, y a la enfermera del hogar, Lola Rodríguez, por los supuestos delitos de incumplimiento de deberes y homicidio culposo.

La muerte del bebé causó un impacto mediático y jurídico tan grande, que el hogar tuvo incluso que cambiar de nombre, al de Niño Jesús, donde el personal intentó con el paso de las semanas y los meses recuperar la normalidad de sus actividades.

Recorrido por las instalaciones

Brújula Digital recorrió sus instalaciones para conocer cómo trabaja ahora, tras cuatro años de los terribles sucesos.

“Voy a tener un papá y una mamá”, son palabras de los niños del hogar que se encuentran en las listas de adopción, según relata Rosario Quenta, trabajadora social del hogar.

Janet Arellano, administradora del hogar, comenta a Brújula Digital que el hogar tuvo una reestructuración completa tras los sucesos que rodearon la muerte del bebé Alexander y funciona con ese nombre desde el año 2015. La restructuración implicó cambios en las medidas de seguridad, mayor control del personal y otros protocolos sobre qué se debe hacer en caso de enfermedad o crisis de salud de alguno de los infantes,

Este Centro de Acogida recibe a niños y niñas de cero a seis años de edad y tiene la capacidad de albergar hasta a 60 infantes, que llegan al hogar bajo una orden judicial y son remitidos por la Defensoría de la Niñez y Adolescencia.

Arellano señaló que los niños que se encuentran en el hogar han atravesado distintos problemas como abandono, orfandad, violencia, irresponsabilidad paterna o materna, alcoholismo de los padres, abuso sexual, entre otros.

El centro está dividido en dos instancias: “salitas” y “casitas”, en el que los pequeños son separados por edades en las mismas.

Las salitas son cinco, en ellas ingresan los bebés. Una vez que los niños y niñas cumplen dos años y seis meses de edad, pasan a las “casitas” y permanecen hasta los cinco años y 11 meses en esta segunda instancia.

Las salitas tienen mesitas para comer, las casitas tienen su comedor y sus dormitorios están ubicadas en el segundo piso de las mismas.

Todas las criaturas están bajo el cuidado del personal multidisciplinario en las diferentes “salitas” y “casitas”, en cada una de ellas se encuentran alrededor de siete infantes.

Quenta menciona que actualmente se encuentran 59 niños y niñas acogidos.

Dependiente del SEDEGES

El Niño Jesús, es uno de los centros de acogida del Servicio Departamental de Gestión Social (SEDEGES) que depende de la gobernación de La Paz.

Las cuidadoras y el personal directivo dijeron que, aunque piensan mucho en el bebé Alexander, más ahora que el caso volvió con fuerza al debate de las redes sociales y los medios de comunicación, ellos tratan de dejar ese evento atrás. “Tenemos que trabajar cada día por ayudar a nuestros niños”.

El hogar cuenta con un personal multidisciplinario conformado por dos trabajadoras sociales, una psicóloga, una fisioterapeuta, una médica, dos educadoras y varias voluntarias.

Tienen un parque, sala de pedagogía donde ellos pueden dibujar, pintar, etc. Por otro lado, los de cuatro y cinco años de edad asisten a la unidad educativa para cursar prekinder y kínder, dos educadoras los llevan y recogen en una góndola, explicó Arellano.

Por otra parte, Quenta mencionó a Brújula Digital que la mayoría de la población que es albergada en el hogar, tienen padres. “Casi un 70 % de la población tiene mamá y papá, pero generalmente éstos tienen problemas de alcoholismo o son drogodependientes y por eso no los pueden cuidar”, dijo.

Respecto a las visitas de padres y familiares, el juez da autorización para ello y luego recibe informes al respecto.

Quenta explicó que el área social del hogar se encarga de investigar al entorno familiar para la posible reinserción de los menores o para ver de que pasen a otro hogar.

De esa manera, dicha área, junto a la Defensoría de la Niñez y Adolescencia, gestionan para que la criatura pueda entrar en proceso de adopción y se le pueda restituir el derecho a la familia.

En este momento, de los 59 infantes albergados en el orfanato, nueve están en las listas de adopción. “Un 10 % tiene reinserción familiar con éxito, es decir, vuelve con su familia de origen”, aseguró Quenta.

El requisito fundamental para poder adoptar es ser un ciudadano mayor de edad y con las capacidades y habilidades parentales en un ámbito biopsicosocial para ejercer el cuidado de un niño. “Los niños no diferencian papás adoptivos de papás biológicos, ellos buscan cariño porque son demandantes de afecto, evidentemente la psicóloga trabaja con los niños que ya pueden ser adoptados”, manifestó.

¿Qué pasa si el niño se enferma?

Si el niño se enferma y el médico no puede resolver el problema, se lo lleva directamente al hospital del niño y si fuese de emergencia, es transportado al hospital de la banca privada, que queda en las inmediaciones del hogar. El personal de ese hospital, dijeron los directivos del hogar, nunca se han negado a atender a sus niños.

El SEDEGES es la entidad que se encarga de todas las necesidades de esta población, es decir, de la vestimenta, alimentación, educación, salud, cuidado, etc. Sin embargo, el hogar recibe donaciones de terceros. El hogar también recibe ropa y juguetes.

“Lo que necesitamos como centro es lo que necesitaos día a día, como pañales, leche, talco, papel higiénico o material de limpieza (lavandina, detergente), ya que es lo que más se usa, por lo que juguetes y ropa es lo que tienen más”, dijo Arellano.

Mientras tanto, en el momento del descanso, el personal vuelve a comentar sobre el bebé Alexander.



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