Reportajes | 03/01/2019

Con la esperanza de salir de la calle

Con la esperanza de salir de la calle

Niños felices. Foto: Fundación Arco Iris

Maité Lemus M.
Brújula Digital |3|12|18|

La Fundación Arco Iris tiene 24 años de funcionamiento y fue creada por el padre José María Neuenhofer, sacerdote alemán. Esta entidad acoge y ayuda a 6.300 niñas, niños y adolescentes anualmente.

Jorge Toledo, director ejecutivo de la Fundación, explicó a Brújula Digital que la institución trabaja bajo tres componentes: 15 proyectos sociales, entre los que hay cuatro centros de acogida dirigidos a niños con situación de abandono, situación de calle y madres adolescentes, entre otros casos.

Como segundo punto, la entidad cuenta con tres centros infantiles y tres de apoyo escolar destinados a hijos de padres que viven en situación de calle con el fin de que no vuelvan a repetir la misma historia los pequeños.

Y en su tercer componente está el proyecto de salud del hospital Arco Iris, que brinda atención médica a niños de calle y extrema pobreza.

Como en todos los hogares, este proyecto cuenta con un equipo multidisciplinario que incluye una trabajadora social, psicólogo, educador y voluntarios.

La principal misión de su creación fue el de velar por los niños en situación de calle, mencionó Toledo.

Por ello, uno de los proyectos centrales con el que la fundación cuenta es el Proyecto Calle, que anualmente atiende a alrededor de 500 niños y jóvenes en La Paz y El Alto de manera continua.

Para detectar a estos grupos de chicos que viven en la calle, el personal de la fundación va a los lugares donde ellos se reúnen, por ejemplo, plaza San Francisco o Ceja de El Alto. Una vez allí, para generar un ambiente de confianza, se les ofrece realizar alguna actividad física, como juegos o algún deporte.

Muchas veces se los lleva a la zona de Aranjuez, donde aparte de jugar se entabla un diálogo sobre la inseguridad de las calles, los peligros de la sociedad, etc. Recién en ese momento, se invita a estos chicos a las instalaciones de la fundación Arco Iris en villa Copacabana.

El personal, lo que trata de hacer, es generar esa confianza antes de ofrecerles visitar sus instalaciones. Como son niños desacostumbrados a vivir con normas o cumplir rutinas, no se puede intentar, de buenas a primeras, a darles algún servicio, médico o de otro tipo.

Una vez que llegan a la fundación, se les da alimentación. Por la comida deben pagar un boliviano y los invitan a tener actividades en la tarde, donde son capacitados en diferentes temas. También aprenden repostería o a hacer manillas y al concluir todo lo aprendido reciben atención médica y dental gratuita.

“Para lograr llegar a este punto es muy importante incidir en que tengan la voluntad de cambiar sus vidas, luego ellos vuelven, poco a poco, sin que se les diga”, agregó Toledo.

El porqué de la llegada a la calle

El principal motivo de que muchos niños, niñas y adolescentes se encuentren en situación de calle se da porque estuvieron rodeados de factores expulsores de su casa, es decir violencia, maltrato físico, emocional, psicológico y abuso sexual que ha incidido a que estas víctimas; luego de atravesar esa cruda realidad en su núcleo familiar, toman la decisión de escapar de sus hogares. De esa manera, la calle se convierte en su principal entorno.

Toledo, director ejecutivo de la Fundación, explicó que antes a esta población se los denominaba “de” o “en” la calle porque se los veía durmiendo precisamente en espacios públicos. Actualmente no duermen en las calles necesariamente, ahora entre tres o cuatro alquilan un cuarto o van a dormir a un alojamiento. El resto del día están en la calle y es por eso que se les llama “niños en situación de calle”.

En la calle también hay reglas

Muchos menores que deciden abandonar su hogar, al llegar a la calle, se dan cuenta que la vida es sumamente difícil. Toledo dijo que si en su casa había reglas, en la calle también existen otras, muchas veces más brutales.

La otra realidad que existe entre dicha población es la muerte porque entre ellos existe mucha violencia. El VIH sida es otro factor para que existan decesos alarmantes en esta población.

Las estrategias de sobrevivencia dentro de las actividades lícitas es pedir limosna. En las actividades ilícitas está el hurto, el robo y el microtráfico de drogas, que lo cometen mujeres y varones. Y las chicas generalmente se prostituyen.

La población en situación de calle generalmente transita dos caminos: el cementerio o la cárcel, sostuvo Toledo.

Sin embargo, hay un tercer camino, la fuerza de voluntad para construir una nueva vida e independizarse, por ejemplo, asistir a la fundación Arco Iris y salir adelante, dijo el director.

Nueva vida

La situación de esta población podría mejorar con el apoyo de diferentes instituciones que trabajan con los mismos, en este caso la Fundación Arco Iris.

Personas que han vivido en la calle por muchos años, gracias a la fundación, han salido de esa cruda realidad. Toledo relató a Brújula Digital que hay un caso de una mujer, Ana, que ahora tiene 37 años. Estuvo en la calle desde sus 13 y después entró a la cárcel de Obrajes por el delito de microtráfico de drogas. Al salir de la cárcel tuvo dos hijos, su pareja también vivía en la calle. En 2009, la fundación la ayudó a incorporarse a trabajar en la Alcaldía en el programa “Mi primer empleo” y hasta el día de hoy trabaja allí.

Ana ya no consume ni vende drogas y no se prostituye. “Ella tuvo fuerza de voluntad, la ves y es un digno ejemplo de que sí se puede, hay muchos casos como éste con resultados satisfactorios”, aseguró el director de la institución.

Esta población sale adelante cuando encuentra una luz de esperanza y éxito. Existen algunas personas de este grupo que incluso estudian en la universidad, tienen trabajos de diferente tipo y algunos son educadores o trabajadores sociales de la misma entidad, contó Toledo.



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