14/01/2019
Tinku Verbal

7 razones para que renuncien los vocales del TSE

Andrés Gómez V.
Andrés Gómez V.

Cuando la democracia boliviana gateaba entre 1985-1989, el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) y Acción Democrática Nacionalista (ADN) se repartieron “equitativamente” seis vocalías de la Corte Nacional Electoral (CNE) y dejaron uno al Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR). Es decir, nombraron a sus militantes para administrar el voto del pueblo.

Para enfrentar las elecciones de 1989, el MNR rompió con ADN. Sus vocales también. En un bando quedaron: Mauro Cuéllar Caballero, Jorge Torrico, Edmundo Aráoz (ADN) y Roger Pando (MIR); y en el otro: los tres vocales del MNR.

Aquellos cuatro, como eran mayoría, manipularon datos de los comicios a tal punto que el MNR, que había ganado en Oruro, apareció segundo; anularon ánforas, escamotearon votos para impedir que Víctor Hugo Cárdenas (MRTKL) y Roger Cortez (PS-1) ganen una diputación. 

Este arbitrario manejo de la voluntad popular facilitó que Jaime Paz, que era tercero (21.83), sea nombrado en el Congreso Presidente del país con el voto de senadores y diputados de ADN (25,24) y Condepa (12,25), pese a que el MNR había ganado los comicios con el 25,65.

La opinión pública bautizó a esos vocales como “la banda de los cuatro”. La CNE cayó en una grave crisis. Para recuperar la confianza de los electores y salvar la democracia, esos mismos partidos que habían cuoteado la Corte, en una especie de golpe de conciencia, eligieron gente NOTABLE: Huáscar Cajías, Iván Guzmán de Rojas, Alcira Espinoza, Rolando Costas Arduz y Jorge Lazarte.  

Independencia y respeto a la ley fue la base del éxito de los notables. Esa institucionalidad, mantenida con esfuerzo, garantizó el voto que llevó al Movimiento Al Socialismo (MAS) al Gobierno.

En 2015, el MAS, beneficiario de esa institucionalidad, devolvió al país a ese bochornoso pasado al nominar en el Tribunal Supremo Electoral a sus representantes: María Eugenia Choque, Idelfonso Mamani, Lucy Cruz y José Luis Exeni (éste renunció tras haber tramitado la aprobación de la Ley de Organizaciones Políticas que usa el MAS para hacer unas primarias inservibles). 

Sólo tres de los nominados, Antonio Costas, Dunia Sandoval y Katia Uriona, demostraron independencia. Uriona renunció porque no soportó el presente griego de Exeni. 

Para disimular la crisis del TSE y reemplazar a los renunciantes, el MAS nombró el año pasado a Lidia Iriarte y Édgar Gonzales. 

Choque, Mamani, Iriarte y Cruz pueden jurar que no son militantes del MAS, pero sus acciones demuestran que son masistas (Gonzales aún no apareció en decisiones fundamentales). Me remito a las pruebas:

1) Desconocieron el voto del pueblo, expresado en el referendo del 21F, que dijo no a otra repostulación de Evo Morales y Álvaro García; y los habilitaron como candidatos.

2) Violaron el artículo 168 de la Constitución, que por mandato del referendo del 21F no fue modificado y establece una sola reelección del Presidente y Vicepresidente.

3) Violaron los artículos 15 y 190 de la Ley de Régimen Electoral. El primero dice que las decisiones adoptadas mediante Referendo tienen vigencia inmediata y obligatoria, y son de carácter vinculante. El segundo indica: el referendo no puede ser anulado por ninguna causa y ante ninguna instancia. 

4) Aplicaron una sentencia inconstitucional elaborada por seis masistas del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) que violaron el voto del referendo y el artículo 168 de la Constitución para habilitar a los dos candidatos masistas.

5) Formularon una Ley de Organizaciones Políticas a medida del MAS y el 27 de enero despilfarrarán 27 millones de bolivianos en unas inservibles primarias.

6) Despidieron sin causa alguna a los jefes de base de datos y seguridad tecnológica de infraestructura y redes de información.

7) Están pensando cómo incumplir el artículo 136.III de la Ley de Régimen Electoral, que sanciona con la cancelación inmediata de la personalidad jurídica al partido que difunda encuestas. El MAS infringió esta norma el pasado 16 de diciembre y el TSE debe excluirlo de la carrera electoral como excluyó a un partido de la oposición en 2015. Si cumplen la ley, les pediré perdón.

30 años después, volvió la “banda de los cuatro”. Si se suma Gonzales, será la “banda de los cinco”. El pueblo no puede ir a las urnas con esa banda. Choque, Mamani, Iriarte y Cruz deben renunciar. Son un peligro para la democracia. 

Andrés Gómez Vela es periodista