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Sostenibilidad| 28/08/2022

Conflicto bélico entre Rusia y Ucrania retrasa los indicadores de sostenibilidad

Conflicto bélico entre Rusia y Ucrania retrasa los indicadores de sostenibilidad

En un conflicto bélico también se desploman los índices de desarrollo humano, de felicidad y de sostenibilidad ambiental.

Visión Sostenible |28|08|22|

La guerra es una situación por demás insostenible. Muerte, destrucción, despilfarro de dinero en armamento, hospitales, escuelas e infraestructuras destruidos. Para la sostenibilidad, el panorama es letal porque se desploman los indicadores que han costado tanto articular: la desigualdad, la descarbonización, la biodiversidad, la investigación, la cultura, las relaciones internacionales. Y, si se calibra todo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los índices de desarrollo humano, los de felicidad y los de sostenibilidad ambiental, todos caen.

Medioambiente

El daño medioambiental como consecuencia de la guerra entre Rusia y Ucrania, que se desarrolla en una zona industrializada y altamente contaminada, es una problemática que avanza como una bola de nieve. Cada bombardeo daña las condiciones del suelo y los ductos de agua potable, afectando la salud de quienes habitan en Ucrania, Rusia, Bielorrusia, Moldavia y parte de Europa del Este. Según informa Green European Journal, los ataques han llegado a centrales nucleares, térmicas, industrias con alto índice de desperdicios contaminantes, y esto hace casi imposible monitorear los niveles de radioactividad y daños medioambientales. Las consecuencias seguirán latentes al concluir la guerra porque los ecosistemas de la región podrían desaparecer.

Agricultura

Desde inicio del año 2000 hacia la mitad de esa década, los precios del ámbito agrícola no fueron estables, según informes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Entre 2015 y 2019 hubo un reabastecimiento mundial de soja, trigo y maíz, todos con precios muchos más bajos. Pero en 2020, como consecuencia del Covid-19 hubo un fuerte incremento en los precios de los alimentos, a esto se sumó la sequía en países como Argentina, Brasil, Uruguay, y Paraguay (cosecha 2021-2022).

Ya con el inicio del conflicto armado entre Rusia y Ucrania se afectó la provisión de fertilizantes como la urea, amoniaco anhidro, nitrogenados, potásicos y fosfatos (Rusia provee el 15% del total de exportaciones de fertilizantes a nivel global). Esto provoca que los agricultores utilicen menos fertilizantes, con el riesgo de no tener una buena cosecha o paguen altos precios para cosechar y vender alimentos más caros, poniendo en peligro la seguridad alimentaria, pues muchos países tienen una economía bastante frágil.

Los efectos de esta alza de precios van desde Brasil hasta Yemen. Bolivia tiene déficit en la producción de cereales: importa maíz y trigo. Una parte importante de estos productos está destinada a la ganadería y avicultura. Muchas granjas pueden ver comprometido su futuro a corto plazo si no encuentran proveedores alternativos.

Energía

La guerra ha llevado a una situación de crisis comparable a la del petróleo en 1973. La subida de precios y la pobreza energética ha puesto de nuevo sobre la mesa el tema del carbón. Países como Alemania, por ejemplo, están quemando más carbón, además de retomar las prospecciones petrolíferas y de importar más gas natural licuado.

Toda la Unión Europea ha incrementado sus importaciones de este gas, extraído mediante fracking en Canadá y Estados Unidos. Esta modalidad provoca mayores emisiones e impactos medioambientales pues implica someterlo a procesos de presurización y despresurización; además de transportarlo en buques metaneros, lo cual es más caro. Alemania ha reactivado plantas de generación con carbón, el combustible fósil que más CO2 emite a la atmósfera y responsable del 40% de las emisiones globales de efecto invernadero.

Desigualdad

La pobreza energética se ha acentuado y seguirá haciéndolo a causa de los precios energéticos altos, y alcanza a sectores cada vez más amplios de la sociedad. El drama en Sudamérica, no obstante, es menor comparado con los millones de refugiados ucranianos que ahora atraviesan Europa. Las políticas sociales, de educación, sanidad y ambientales tienen ahora menos recursos.

Según Naciones Unidas, la guerra en Ucrania está creando una de las mayores crisis de refugiados de los tiempos modernos. Hasta mayo pasado, más de cien millones de personas se habían desplazado en el mundo. Los países y grupos de población más vulnerables del mundo sufren de manera desproporcionada todas estas afectaciones, con las mujeres a la cabeza de las pérdidas de empleo y un mayor trabajo de cuidados en el hogar.

Los países menos adelantados luchan contra un crecimiento económico débil, una inflación creciente, grandes interrupciones en la cadena de suministro, incertidumbres políticas y una deuda insostenible.