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Inclusión financiera| 14/02/2022

Sin mujeres no hay inclusión financiera

Sin mujeres no hay inclusión financiera

Las mujeres son marginalizadas del sistema financiero.

Visión Sostenible |14|02|2022|

Los efectos de la pandemia global de Covid-19 no han sido iguales para todos. De acuerdo con los resultados de una encuesta realizada por el Banco Mundial en 13 países de América Latina, las mujeres del subcontinente tuvieron una probabilidad 44% mayor que los hombres de perder su empleo al comienzo de la crisis del coronavirus.

El estudio también señala que la recuperación laboral tampoco fue equitativa, lo que hizo que la brecha entre hombres y mujeres se ampliara dramáticamente. “Los sectores con una alta participación de mano de obra femenina, como comercio, servicios personales, educación y hospitalidad, concentran el 56% del total de las pérdidas de empleo”, señala la investigación.

Ya antes de la pandemia, de acuerdo al Banco Mundial, en América Latina y el Caribe, la brecha de género en el uso de productos y servicios financieros era amplia. La institución estima que solo el 49% de las mujeres tenía en 2018 una cuenta bancaria, el 11% ahorraba y el 10% disponía de crédito.

Volviendo al contexto de la pandemia, un informe reciente, encargado por ONU Mujeres titulado “Finanzas para todas: Experiencias e iniciativas innovadoras para la inclusión financiera de las mujeres y una recuperación con lentes de género en América Latina”, también tiene conclusiones similares.

“Las mujeres vienen enfrentando un acceso desigual a los recursos productivos y oportunidades del mercado laboral, lo que las ha marginalizado también del sistema financiero y de las posibilidades de construir de manera segura un respaldo para los shocks que ellas, sus entornos más inmediatos a nivel del hogar y sus comunidades, así como sus estrategias de supervivencia y sus negocios, pueden sufrir”, advierte el reporte.

Pese a la evidencia del fenómeno, casi ningún gobierno de la región ha tomado medidas enfocadas a revertir la situación de vulnerabilidad económica que afecta a las mujeres de América Latina.

“Es preciso hacer esfuerzos para evitar que las múltiples crisis que se han desencadenado en el plano económico y social profundicen los nudos estructurales de la desigualdad de género en América Latina y el Caribe en el corto, mediano y largo plazo”, sugiere la comunidad para la inclusión financiera de las mujeres FinEquityALC.

El documento de ONU Mujeres lanza algunas recomendaciones para los gobiernos del subcontinente, para que en su rol como reguladores del sistema financiero, pero también en ejercicio de su responsabilidad como garantes de los derechos fundamentales de las personas, promuevan la inclusión financiera de las mujeres:

•  En vinculación estrecha con los entes reguladores de los servicios financieros, revisar las leyes y normativas que rigen en el mercado financiero -tanto tradicional como virtual- a fin de identificar y destrabar barreras para las mujeres, así como también generando una movilización de capital hacia ellas a través de bonos de género, moratorias fiscales, transferencias monetarias o préstamos en condiciones favorables.

•  Garantizar sistemas de protección integrales pensados desde la perspectiva de género, los cuales se hacen indispensables en el contexto que actualmente está viviendo el subcontinente y el mundo y los años de recuperación post pandemia.

•  Ejercer coordinación interinstitucional para recolectar y analizar datos desagregados por sexo del sistema financiero para facilitar el acceso a datos a todos los actores del ecosistema y evidenciar áreas de oportunidad para trabajar en cerrar esas brechas.

•  Desarrollar estrategias interministeriales direccionadas a desarrollar emprendimientos de mujeres, desarrollando sus capacidades, promoviendo sectores del mercado en el que ellas generalmente se encuentran y estimulando la creación de negocios en sectores de alta productividad.

•  Incentivar el direccionamiento de capital a mipymes de mujeres, así como a cooperativas, en especial a aquellas conformadas por mujeres rurales, indígenas y afrodescendientes.

•  Promover las compras públicas con perspectiva de género a fin de abrir oportunidades de crecimiento a empresas lideradas por mujeres, proveyendo asistencia legal, administrativa contable, gestión de negocios, entre otras que permitan el fortalecimiento de micro y pequeñas empresas para lograr un mayor acceso al capital y los mercados.

•  Identificar y dar solución a desafíos legales y administrativos que limitan el acceso de las mujeres a créditos tales como documentos de identidad y figura jurídica de sus negocios.

•  Garantizar la infraestructura y conectividad necesaria para que las mujeres y emprendedoras puedan acceder a servicios financieros y que dicho acceso no resulte en mayores costos para sus emprendimientos

Finalmente, el estudio también desafía a la banca, a los servicios financieros y el resto del sector privado a contribuir a los esfuerzos con el diseño de iniciativas, productos y servicios que aporten a la inclusión financiera de las mujeres como una forma de contribuir al desarrollo integral de las sociedades en las que llevan a cabo sus actividades.