HAM 30 de dic 2022
HAM 30 de dic 2022
BRUJULA – 1000 X 115 px 1
BRUJULA – 1000 X 115 px 1
Inclusión financiera| 15/08/2022

Opinión - ¿Por qué persiste el miedo a la digitalización financiera en algunos segmentos en Bolivia?

Opinión - ¿Por qué persiste el miedo a la digitalización financiera en algunos segmentos en Bolivia?

El 60% de los bolivianos que utilizan los servicios financieros por medios digitales son jóvenes, según un estudio de Credicorp.

Por: Joaquín Molina*

Uno puede darse cuenta por sí mismo que el uso de servicios financieros en Bolivia aún tiene mucho por avanzar. En Chile existen más de cinco aplicaciones para hacer pagos online, entre esas Paypal, aplicación que no está en Bolivia hasta la fecha. Pero la prueba más contundente es el simple hecho de no poder moverse en la ciudad sin efectivo. La tarjeta no es necesaria aquí y hasta puede llegar a ser un infierno encontrarse sin efectivo ni un cajero cerca.

Esta situación me llamó más la atención cuando mantenía una entrevista con Jaime Dunn, un (si no el mejor) consultor financiero en el país, al respecto del Índice de Inclusión Financiera que Credicorp, el holding financiero peruano, publicó a finales del año pasado. Él me explicó que, si veíamos a Uruguay, no había punto de comparación. Ahí uno ya no usa efectivo, todos cuentan con tarjetas ¿Por qué? Dunn dice que es en parte por las facilidades y beneficios que se dieron en una campaña promovida desde el Estado y los bancos para que la gente use estos sistemas financieros. Facilitaron las cosas con estrategias como el hecho de abrir la posibilidad de crear una cuenta y tener una tarjeta en menos de 10 minutos. Además, los establecimientos pagan menos impuestos si es que los clientes pagan con tarjeta. Por esto, no es raro encontrar restaurantes en Uruguay que no acepten efectivo.

Pero, aunque en Bolivia sí existe cierto nivel de accesibilidad a los servicios financieros, ¿por qué es tan difícil usarlos? Hace algunas semanas me encontré con otro estudio, también de Credicorp, esta vez sobre digitalización financiera. En él se ve que el 60% de las personas que utilizan los servicios financieros por medios digitales son jóvenes, jóvenes de diferentes estratos económicos.

Asumí que esto se debía probablemente a que las nuevas generaciones crecieron de la mano con la tecnología y saben empíricamente de esto; es algo natural para ellos. Aunque esto aún no explica por qué la gente mayor de 40 le tiene tanto recelo a la tecnología.  Otros países, como Chile, tienen una población mayor que utiliza muy bien la tecnología y los servicios financieros.

Trasladé mi curiosidad a Sonia Montaño, una de las sociólogas bolivianas más importantes de la década. Ella lanza una respuesta: la desconfianza en Bolivia hacia las instituciones. Obviamente, los jóvenes son menos propensos a desconfiar de la tecnología o de las instituciones que aquellas personas que han pasado por golpes de Estado o por la hiperinflación. Son generaciones que han visto cosas muy diferentes a otras, son mayores, han vivido.  Sonia me cuenta cómo se veía, y se sigue viendo, en la frontera de Chile a bolivianos pasar con maletas de dinero en vez de una tarjeta. Suena ilógico que la gente que más realiza movimientos de dinero en Bolivia no tenga cuenta de banco siquiera.

Fui a ver a los comerciantes de la ciudad, en el popular mercado Rodríguez, para saber por qué no usan los servicios financieros del banco. Muchos no me respondieron, algunas vendedoras decían poco a duras penas. A nadie le gusta hablar de su dinero y, creo yo, menos en La Paz.  Muchos no utilizaban una cuenta de banco (claro que algunos tenían un gran dominio de los servicios digitales financieros) y al preguntarles la razón de no tener una cuenta bancaria eran mitos como que no tenían certeza si el dinero que ponían ahí iba a desaparecer o que las comisiones del banco no iban a dejarlos ahorrar. Las respuestas cambiaban un poco en el mercado de Irpavi, una zona residencial, donde muchas personas empezaron a usar los servicios financieros digitales como el QR después de la pandemia, pero había algunos rasgos de los mismos mitos que se veían en el mercado Rodríguez.

Aunque existan los prejuicios, los servicios digitales son parte, cada día más, del cotidiano de la gente y es algo que se debe pensar si se quiere avanzar en la digitalización financiera, de manera igualitaria. 

*Es periodista.