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Inclusión financiera| 03/11/2021

Inclusión financiera para cerrar brechas de género

Inclusión financiera para cerrar brechas de género

Foto: Gentileza de Freddy Barragán

Visión Sostenible |03|11|21|

El acceso a los servicios financieros en Bolivia ha crecido en los últimos 20 años, lo cual es una señal de que la economía ha extendido su bienestar a segmentos que no había llegado antes. De esta manera, las cifras que muestra el sistema financiero son, en general, saludables y reflejan su estado de solidez y la confianza del público.

En esta misma dirección, la inclusión financiera también ha tenido un proceso de profundización en el que se han generado avances significativos durante los últimos años. La bancarización, que suele ser una señal de lo anterior, ha llegado a superar a la mitad de la población en el país.

Ello ya era una buena señal a mitad de la década pasada, pues entre 2011 y 2014, el porcentaje de personas (mayores de 15 años) que reportaron tener una cuenta en un banco u otra institución financiera creció de 28% a 42%, de acuerdo con la base de datos global de inclusión financiera del Banco Mundial (Global Findex).

Hace poco, el grupo Credicorp publicó un Índice de Inclusión Financiera, que analiza la situación en siete países de la región (Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, Panamá, Perú y México), y ubica a Bolivia en el cuarto lugar, con una calificación de 38,9, levemente superior al promedio de los países estudiados (38,3).

El reporte apunta que el acceso (indicadores como infraestructura, conocimiento y tenencia de productos, entre otros) está bien rankeado, mientras las dimensiones de calidad percibida y uso están por debajo del promedio regional, sobre todo esta última cuya subdimensión de transacciones básicas cuenta con promedios inferiores a la región.

El anterior es un hallazgo importante, pues toma en cuenta los avances en cuanto acceso, pero aún existen aspectos que tienen que mejorarse. Más aún si se plantea los avances desde la perspectiva de equidad de género.

En un país como Bolivia, las mujeres tienen las oportunidades aquietadas, con una menor participación en el mercado de trabajo frente a los hombres, además de tener condiciones más precarias para su inserción mientras son responsables del cuidado de los hijos.

En este sentido, pese a los esfuerzos realizados últimamente, el acceso a servicios financieros por parte de las mujeres tiene esta limitación estructural. Lo anterior se ha visto agravado por la pandemia. Por ello, los esfuerzos para incluir a las mujeres para que accedan a créditos o a otros productos financieros deben enfocarse también en mejorar su inserción al mercado de trabajo con mejores capacidades.

Hace poco, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) presentó el reporte “Trabajar y ser mujer en Bolivia”. En éste concluye que es preciso mitigar ciertas vulnerabilidades para incluir a las mujeres en el futuro del empleo; para ello, llama la atención sobre “implementar programas de formación y capacitación que permitan la incorporación de mujeres en rubros que no estén en riesgo de desaparición”, sobre todo en actividades vinculadas al área digital debido a su creciente importancia en la economía actual.

Como se ve, el presente nos ha invadido con una onda expansiva de desafíos. Y en ello, las entidades de intermediación financiera tendrán que esforzarse para que la inclusión digital sean una realidad más palpable.