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Equidad| 11/11/2021

Políticas de tolerancia cero frente al hostigamiento sexual laboral

Políticas de tolerancia cero frente al hostigamiento sexual laboral

El movimiento mundial "Me Too" nació para denunciar la agresión y el acoso sexual en el ámbito laboral.

Visión Sostenible |11|11|21|

Cada vez son más las empresas u organizaciones que aplican normativas internas para erradicar toda forma de acoso u hostigamiento sexual. En Bolivia, el BCP comparte su modelo.

Las historias de acoso y hostigamiento sexual principalmente hacia las mujeres, en sus fuentes de trabajo, no son recientes. Es más, siempre han existido, pero por fortuna ahora salen a la luz y permiten ajustar cuentas con los responsables, independientemente del poder o la influencia que estos ejerzan dentro de las empresas u otras instituciones.

Las denuncias de acoso han terminado con la carrera de artistas, cantantes, empresarios y entrenadores deportivos. En pocos años, personalidades como el cantante de ópera, Plácido Domingo, o los actores Kevin Spacey y Gerard Depardieu han visto sus carreras destruidas luego de saltar a los medios de comunicación las versiones largo tiempo silenciadas de sus víctimas.

La suerte de los famosos arrastrados por el vendaval que provocó el caso del exproductor de cine y hoy convicto por delitos sexuales, Harvey Weinstein, ha servido entre otras cosas para fortalecer y consolidar movimientos planetarios como el Me Too y sus expresiones locales, que han dejado abiertas las ventanas para que el enrarecido aire de las culturas machistas en los centros de trabajo comience a salir con todo y sus responsables.

Y es que, como bien lo plantean series como The Morning Show u otras que tratan el tema, las culturas de tolerancia a expresiones y acciones que demoraron inexplicablemente en ser consideradas como acoso, se convirtieron en parte de una vergonzosa rutina y tejieron una red de silencio cómplice en las organizaciones.

Basta ver la célebre serie Mad Men, ambientada en la industria de las empresas de publicidad estadounidense durante la década de los 60, para darse cuenta hasta qué punto el rol de la mujer, independientemente de sus capacidades, era el de ser una figura decorativa. En consecuencia, era válido el flirteo, las frases de contenido sexual y otras manifestaciones propias de una época en la que, de haber existido el Me Too, hubieran sido pocos los ejecutivos de empresas que no terminaran en la cárcel.

La experiencia del BCP

Pero los cambios van llegando y para bien. En el Banco de Crédito BCP de Bolivia, por mencionar un ejemplo, fueron aprobadas normas y procedimientos internos para prevenir, investigar y sancionar ese tipo de actitudes, bajo una política de tolerancia cero contra el acoso y el hostigamiento que ha comenzado a generar resultados.

El procedimiento aprobado por esa entidad financiera tipifica las conductas que se consideran de hostigamiento y acoso, genera los canales para las denuncias y establece la modalidad de investigación y sanción de estos hechos.

“Queremos dejar claro que en el BCP no se admiten ese tipo de actos y que existen canales para atender las denuncias, procesar, investigar y, eventualmente, sancionar a quienes resulten responsables”, afirma una fuente ejecutiva de esa entidad.

La normativa, concordante con resoluciones y leyes nacionales vigentes en Bolivia, define el hostigamiento sexual laboral como la “conducta de naturaleza sexual o sexista no deseada o rechazada por la persona contra la que se dirige, realizada por una o más personas con independencia de tipo de relación que tenga, sea este un proveedor, cliente, o de la jerarquía, estamento, grado, cargo, función, nivel remunerativo o análogo, creando un clima de intimidación y humillación”.

Para que las denuncias tengan un canal adecuado, el BCP conformó un “Comité contra el hostigamiento y el acoso sexual laboral” (integrado por las gerencias General, Legal y de Administración, Gestión y Desarrollo Humano, Marketing y Comunicación y Banca Minorista) responsable de atender las denuncias –en un plazo no mayor a cinco días– procesarlas, realizar la investigación y determinar las acciones a seguir en cada caso.

Entre los actos que son considerados hostigamiento sexual laboral destacan las promesas de un trato preferente a cambio de favores sexuales, las amenazas con las que se exige una conducta no deseada o que agravie la dignidad, el uso de términos, palabras (escritos o verbales), de connotación sexual, así como gestos obscenos que resulten ofensivos, los acercamientos, roces o tocamientos ofensivos y no deseados por la víctima.

En la misma lista figuran los actos sexistas que refuerzan estereotipos hacia mujeres y personas de la comunidad LGTBI+ y/o suponen subordinación de un sexo o género al otro. Los micromachismos expresados en frases, chistes y tradiciones sexistas también forman parte de esta definición.

“Es el camino que hemos elegido para ser una organización libre de acoso y hostigamiento. No es sólo una expresión de voluntad, sino una política interna que debe reflejarse más temprano que tarde en una cultura que erradique ese tipo de hechos”, concluyó la fuente.