Sociedad | 30/09/2020

Adecuación psicológica en la postpandemia

Adecuación psicológica en la postpandemia

Brújula Digital |30|9|20|

Katherine I. Quint Soliz

Al desatarse la epidemia mundial por el coronavirus, se inició la cuarentena y con ella la humanidad se vio obligada a realizar cambios no planificados e incluso no deseados en su forma de vida y rutinas personales, familiares, laborales y sociales.

Actualmente las personas se enfrentan a la inquietud sobre lo que ocurrirá en la postpandemia, a todo nivel. En varios países del mundo ya están sufriendo la “segunda ola” de la enfermedad y en otros, como en Bolivia, si bien la cuarentena ha concluido, persiste la incertidumbre para enfrentar lo que viene.

El periodo de cuarentena no solo dejó la nostalgia por lo que fuimos y por cómo era todo antes, al mismo tiempo, permitió promover el inicio de la construcción de una sociedad preocupada por el autocuidado y la protección al otro, bajo el paraguas de la bioseguridad. También, sirvió para rescatar el valor supremo: la vida. Víctor Frankl, psiquiatra y fundador de la logoterapia, quien sobrevivió de 1942 a 1945 en varios campos de concentración nazis, incluido Auschwitz, al ser conducido a ese lugar y despedirse de su esposa, lo hizo con estas palabras “Conserva la vida a cualquier precio, óyeme bien, a cualquier precio”. 

Dentro de otros valores y aprendizajes que dejó este tiempo de cuarentena está el saber agradecer por lo que tenemos y el valor de la solidaridad, que permite compartir lo mucho o poco que se tiene con los demás.  Deja también el valor de la reflexión, que lleva a identificar como una verdadera riqueza a la salud tanto física como mental. El valor del presente: del aquí y del ahora.  El valor del compromiso y la responsabilidad individual y social, tomando conciencia que tenemos que dar cuenta como seres humanos de nuestras acciones y sus efectos sobre nuestro planeta. 

Sin embargo, ¿qué tan preparada está la población boliviana para retomar las actividades cotidianas? Compartir una merienda comunitaria, el tradicional aptapi; el beber de un mismo vaso que era una invitación fraternal a compartir en una celebración; los bailes que implican cercanía, como esa cueca o vals oriental que se realizan tan alegres y coquetos al ir tejiendo romances; soplar las velas de cumpleaños, junto a la infaltable mordida al pastel; el apretón de manos con el abrazo de los amigos y amigas que dejan sin aire por el cariño transmitido; ese beso de amor disimulado a la persona que quita el sueño o se mece entre intenciones…

La cultura boliviana se destaca por ser diversa, costumbrista y llena de tradiciones y no acepta cambios con facilidad; su idiosincrasia está matizada por la pluralidad, la diversidad de saberes y pensamientos que trascienden los tiempos. En este contexto, ahora a los bolivianos les toca consolidar las prácticas diarias de limpieza, desinfección, encuentros sociales con la cantidad permitida de gente, la instauración de un nuevo orden determinado por la distancia social, siendo los implementos básicos indispensables el gel sanitizador o alcohol y el barbijo.

Algo que se ha fortalecido es el sentido de comunidad, la convivencia virtual y la educación en línea, que puede ser impartida desde cualquier punto de nuestro planeta y a la que puede acceder cualquier persona en el mundo, conectada a la red. Asimismo, se ha restituido la importancia de creer nuevamente en los expertos y en la ciencia. Se ha posesionado el teletrabajo como una modalidad de efectividad comprobada en el mundo laboral, naciendo lo que se conocerá como el proletariado digital. La telemedicina que ahora permite a los ciudadanos a acceder a diferentes especialistas para consultas, a nivel nacional e internacional.

Los expertos indican que la mayoría de estos cambios ya se esperaban y que la pandemia sólo los ha acelerado.

Para la nueva etapa en el que el mundo está inmerso se aconseja incrementar los recursos personales para adaptarse a esta nueva normalidad:

·  Entrenar la flexibilidad cuestionando lo que parecen verdades absolutas.

·  Buscar opciones y alternativas novedosas para resolver los problemas cotidianos.

·  Identificar loque actualmente el entorno exige a todo nivel: personal, familiar, laboral, académico, etc.

·  Fijar y orientar las acciones a las metas y objetivos a pesar de las circunstancias.

·  Cuidar de la salud física, mental y social. 

·  Practicar el humor en la medida de las posibilidades promoviendo un entorno saludable.

·  Practicar la empatía, que minimiza el individualismo y favorece el acercamiento entre unos y otros.

Por último, es positivo recordar que al enfocarse en lo que depende de uno mismo, promueve la sensación de control y la toma acción sobre ello. 

Katherine Quint Soliz es psicoterapeuta y magister en terapia familiar.