Jóvenes liberales bolivianos destacan en análisis económico pero olvidan la defensa y seguridad nacional. Como Milei en Argentina, deberían priorizar ambos temas. La falta de enfoque en seguridad refleja desconocimiento o ideología, pese a su vínculo con el desarrollo. Sin defensa sólida, el país queda vulnerable.
Brújula Digital|05|04|25|
Víctor Jemio
Escuchando las participaciones de varios nuevos políticos que se interesan por el futuro de nuestro país, me causa alegría la emergencia de jóvenes analistas liberales que con toda maestría señalan las medidas urgentes de carácter económico y políticas por ejecutar. Ello me llena de esperanza, pero no puedo dejar de señalar su poca o ninguna preocupación no solo en la época actual, sino de siempre, por los asuntos de la defensa. ¿Podrían quizás los que tratan de emular al presidente argentino Javier Milei recordar que en sus inicios, junto con Victoria Villarruel, solo tenían dos promesas: parar la inflación y proporcionar seguridad. Me pregunto, ¿dentro del manejo impecable de sus ideas económicas, sociales y políticas, qué influencia maligna les hace marginar intencionadamente no referirse a la defensa y seguridad, tan necesaria en nuestro país?
El periodismo de esto no se ocupa, los militares en la actualidad parecería que despreciamos la especialización que se nos asigna y eludimos la responsabilidad por la que se nos paga, ya que han transcurrido años sin hablar de estos temas, lo que indicaría que nos encontramos en el país ante un sutil ocultamiento de todo cuando se refiere a los asuntos de seguridad nacional.
Este hecho consumado históricamente nos revela que persiste la “ceguera” permanente respecto a la defensa como función prioritaria del Estado que nos sumerge en la más aterradora obscuridad, aterradora porque estamos indefensos ante las graves amenazas que se vislumbran en el horizonte patrio.
Creo que lo que acontece es que se ha tendido un verdadero velo estratégico que oculta vaya uno a saber qué tipo de peligros, pues la mayoría de la gente medianamente instruida sabe que el subdesarrollo económico y social encierra el germen de los conflictos, la insatisfacción de las necesidades genera violencia, la revolución violenta o cambio de gobiernos es casi siempre el resultado del conflicto existente entre oficialismo y oposición. Ese velo ha sido tan eficaz que todo lo que tiene que ver con seguridad nacional ha pasado a convertirse en una rama de una ciencia esotérica.
Es sabido que los políticos y gobiernos tienden a subestimar o relegar la defensa en su agenda debido a una combinación de factores principalmente ideológicos, luego económicos y sociales, así como percepciones equivocadas sobre seguridad y prioridades. Me permito en este artículo exponer algunas razones que podrían explicar esta falta de enfoque. En primer lugar, seguridad no es pues el apresto militar, aunque lo incluye; seguridad no es la actividad militar tradicional, aunque la comprende; seguridad es desarrollo económico, político social y militar.
Reflexionemos, los conceptos de defensa y seguridad están permanente y estrechamente unidos; sin desarrollo no hay seguridad y viceversa, la falta de desarrollo atenta contra la seguridad y por último la seguridad es una condición “sine qua non” del desarrollo.
Algunos políticos no tienen experiencia o conocimiento profundo en temas de defensa y seguridad y pueden subestimar su importancia. En algunos casos, esto se debe a la falta de una formación en temas estratégicos o militares, lo cual hace que no comprendan la urgente necesidad de fortalecerla. Envidio la claridad de Milei en Argentina, que hace unos años prometió las medidas de primera generación, lo que está reencausando su economía; y de manera paralela, prometió fortalecer la defensa de su país y el logro de condiciones de seguridad de manera prioritaria.
Deseo que nuestros lúcidos jóvenes no descuiden este importante tema.
Víctor Jemio es general (r) de la República de Bolivia.