Adolfo Chávez, Juan Carlos Alarcón y Pedro Portugal analizan lo ocurrido con el estado ficticio y los acuerdos suscritos con pueblos indígenas.
Brújula Digital|03|04|25|
Sumando Voces
El intento de arriendo perpetuo de 480 mil hectáreas de territorios indígenas de Bolivia por parte de la nación ficticia de Kailasa obedece a la debilidad de los pueblos indígenas y a la desestructuración de sus organizaciones, debido al rol del Estado, según panelistas del más reciente programa Sumando Voces en Directo, Adolfo Chávez, Juan Carlos Alarcón y Pedro Portugal.
Portugal, historiador y estudioso de la temática indígena, considera que antes de la “estafa de Kailasa” hubo “una estafa política”, porque se creó una ficción en torno a los pueblos indígenas y el MAS terminó utilizándolos “para tener poder personal y poder partidario”.
Adolfo Chávez, coordinador técnico del Observatorio Indígena Amazónico de Cambio Climático y Biodiversidad, indica que este hecho “ha demostrado la fragilidad en la que se encuentran los territorios indígenas, por lo que algunos dirigentes cedieron a los engaños “sobre todo en una época en la que están muy golpeados por el tema de los incendios, la desesperación de alimento”. Sin embargo, dice que no justifica la acción y asegura que no se consultó a las bases para proceder a la firma de los convenios.
“La base no sabía de estos asuntos, lo han hecho a nivel solamente de un grupo de personas pensando de alguna forma sacar rédito primero ellos y después para la base”, dijo.
Portugal comenta que “el MAS ha destrozado, ha desarmado y ha desestabilizado todo lo que era fuerte, como las organizaciones indígenas. Las ha aprovechado y ha desestabilizado también a las organizaciones citadinas”.
Representantes de Kailasa suscribieron, entre agosto y septiembre del año pasado, convenios para arrendar territorios de los pueblos Baure, Cayubaba y Ese Ejja, con el argumento que se buscaba proteger los bosques.
Las cláusulas de los acuerdos, sin embargo, desataron una fuerte polémica nacional porque indicaban que el arriendo de los territorios sería por mil años renovables de forma automática. Los dirigentes que suscribieron los convenios decidieron pedir la nulidad de los mismos bajo el argumento de que fueron engañados y que no conocían esos puntos.
Los bonos de carbono
El secretario técnico de la Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático, Juan Carlos Alarcón, considera que el interés de los extranjeros integrantes de Kailasa radica en los bonos de carbono, que son un mecanismo que permite a los países desarrollados y a las grandes empresas “pagar para contaminar.
Recuerda que el año pasado, un fallo de los magistrados autoprorrogados del Tribunal Constitucional Plurinacional abrió la puerta “a la mercantilización de las funciones ambientales” con el argumento de que su prohibición en la Ley de la Madre Tierra hubiera estado afectando al derecho humano de gozar de un medio ambiente sano, lo cual, según Alarcón, es un contrasentido.
El especialista explica que cuando las funciones ambientales no solo se refieren a bonos de carbono, sino también a otros aspectos como la purificación del aire y de la tierra y la polinización.
Lejos de traer recursos para los pueblos indígenas, señala Alarcón, este mecanismo abre la puerta a “estos traficantes como los de Kailasa”.
Según Alarcón, el estadio ficticio no es el único que intentó el arriendo de territorios, ya que varias empresas han ingresado a las tierras bajas ofreciendo el negocio de los bonos de carbono, entre ellos GreenCarbon.
“Hay varios territorios que han sido visitados por varias empresas”, menciona Alarcón, quien hace notar que el propio Estado decidió abrir el mercado de los bonos de carbono para traer dólares que ahora escasean en Bolivia.
El especialista, sin embargo, considera que los bonos de carbono no son una solución al cambio climático porque los que pagan “van a seguir contaminando”.
En su criterio, hacer un contrato de arriendo por mil años como lo hizo Kailasa, “es como despojar el territorio a los pueblos indígenas”.
Alarcón cree que Kailasa busca tener una territorialidad y por eso “está haciendo estas apropiaciones de territorios no solo Bolivia”.
¿Qué hacer?
Los invitados de Sumando Voces en Directo consideran que se debe retomar la iniciativa para que los derechos de los pueblos indígenas no se queden solamente en el papel.
“Es importante que se retome el aspecto combativo que el periodo del MAS ha desestructurado”, señala Portugal, quien considera que ha cambiado la nomenclatura a Estado Plurinacional, pero los vicios, los defectos siguen vigentes. “Esto nos obliga necesariamente a profundizar y a reformular”.
Para eso, propone definir la visión de país y a partir de ahí administrar la diversidad que existe en Bolivia.
Chávez coincide que “hay una deuda de parte del actual Gobierno” y espera que el próximo que tome el poder ponga en práctica los derechos indígenas.
Acuerdos nulos de pleno derecho
La semana pasada, el Gobierno boliviano, a través del ministro de Desarrollo Rural y Tierras, Yamil Flores, informó que los convenios son nulos de pleno derecho, ya que se hicieron de manera oculta.
Flores agregó que se instruyó al Viceministerio de Tierras y al Instituto Nacional de Reforma Agraria investigar y sancionar el hecho.
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