Política | 08/11/2019

Presencia exageradamente alta de adultos mayores de Potosí en 141 mesas podría explicar el fraude

Presencia exageradamente alta de adultos mayores de Potosí en 141 mesas podría explicar el fraude

Brújula Digital |8|11|19|

Para lograr el 0,57% adicional a los 10 puntos que le podrían permitir al presidente Evo Morales evitar la segunda vuelta y ganar las elecciones directamente en primera, el oficialismo sólo requería 34.985 votos.

El cómputo oficial en Potosí primero revisó el 77,8% de los votos de ese departamento y luego se reinició horas después, con el 22,2% restante. Este “segundo cómputo”, le otorgó al MAS 46.313 votos por encima del segundo. También le dio al partido de gobierno el triple de sufragios que en el “primer cómputo”. Con estos votos, Morales prácticamente garantizó superar la barrera de 10 puntos de diferencia, asegura un estudio de Enrique Velazco, director de la fundación Inaset.

El 22,2% del “segundo cómputo” comprende a 36 de los 41 municipios del departamento, incluyendo a Potosí capital, por lo que no se deberían esperar cambios radicales de tendencia respecto al primer tramo del cómputo, que comprendió a los 41 municipios.

Varios estudios sobre los resultados finales del cómputo nacional tratan de explicar el quiebre en las tendencias analizando las actas de votación bajo varios modos posibles de manipulación de datos; por ejemplo, el comportamiento “acompasado” de votos del MAS y de los votos blancos sería compatible con uno de los tipos de manipulación descritas en trabajos recientes. En esta línea, la auditoria al cómputo final iniciada por la OEA bajo acuerdo con el Gobierno boliviano centrará su análisis en la votación del 20 de octubre reflejada en las actas computadas.

Estos enfoques tienen como una seria limitación el que desechan la posibilidad de otras formas de afectar los resultados, por ejemplo en la estructura del padrón o en la configuración de la geografía electoral, explicó Velazco.

Inaset ya publicó investigaciones sobre la estructura de la distribución etaria del padrón a nivel nacional y departamental. Retomamos este enfoque para analizar el cómputo potosino.

Potosí es el departamento con menor esperanza de vida: según UDAPE, mientras en 2015 el promedio nacional era de 67,2 años y en Santa Cruz llegaba a 69,4 años, la de Potosí era de solo 62,1 años. Sin embargo, su padrón departamental tiene la mayor participación de personas de más de 66 años.

El aporte de las personas mayores de 55 años al padrón electoral nacional es, en promedio, 2,13% en el segmento en el que la distribución de los mayores de 66 años es “excesiva” con respecto al promedio nacional. Es menor a este promedio en Cochabamba, Tarija, Santa Cruz, Beni y Pando; y mayor al promedio en Chuquisaca, La Paz, Oruro y Potosí, departamento en el que llega a 7,70%, casi cuatro veces el promedio nacional a pesar de que, como se mencionó, tiene la menor esperanza de vida del país.

La distribución etaria del padrón es similar entre el primer y el segundo cómputos, pero la participación en la votación en el segundo se triplica respecto al primero en el segmento en el que las personas mayores de 66 años representan entre el 28% y el 34% de los electores en cada mesa. Este salto se traduce en que el aporte en votos emitidos en esas mesas pase de representar el 12,8% del voto por el MAS en el primer cómputo al 25,4% en el segundo.

Traducido a votos por tienda política, solamente este segmento aportó 13.287 votos “netos” al MAS, lo que explica una buena parte de la diferencia que le permitió superar a Comunidad Ciudadana por algo más de 10 puntos.

Cruzando datos de la estructura del padrón por grupo etario con el cómputo oficial final para Potosí, Inaset pudo identificar las 141 mesas de votación en las que el MAS acumuló esta ventaja de más de 13.000 votos.

En las 141 mesas:

13 tienen causales de nulidad, pero están computadas.

66 no consignan ningún delegado de partido.

44 identifican a un delegado del MAS.

5 identifican a un delegado del MAS, pero sin sus huellas.

5 identifican delegados del MAS y al menos uno de otro partido.

9 actas tienen delegados del MAS y de Comunidad Ciudadana.

9 tienen un delegado de Comunidad Ciudadana.

Hecha la consulta a Comunidad Ciudadana, esta alianza respondió que ninguno de los nombres o cédulas bajo los que aparecen sus delegados están en su base de datos.

Las mesas cuestionadas

Las 141 mesas en las que el MAS logra una ventaja neta de más de 13.000 votos en el segundo cómputo comprenden 36 de los 41 municipios de Potosí, incluyendo la ciudad capital. 

Extendiendo el rango de edad del segmento a las personas mayores a 61 años (para coincidir con la esperanza de vida), la participación de este segmento es de 38% de los votantes; es decir que de los casi 20.000 votos emitidos en las 141 mesas, hasta 9.000 corresponderían a personas que superan la esperanza de vida departamental (62 años), con al menos 7.000 que lo hacen por más de cinco años.

Pero explicar esta poco probable realidad de personas mayores “en exceso” implicaría reconocer que hay violaciones a la biometricidad del padrón para permitir el acarreo de votantes, la multiplicidad en documentos de identidad o la distorsión de la geografía electoral.

Ausencia de explicaciones

Objetivamente, el análisis identifica los recintos y las mesas que contribuyeron de forma significativa a alterar la tendencia establecida en el primer cómputo (al 77,8%).

De las 141 mesas identificadas, al menos 31 (el 22%) han sido computadas a pesar de tener claros vicios de nulidad; en términos de representatividad y control social, el 91% no tuvo ningún delegado o solo delegados del MAS (en una región en la que se advertía que los partidos políticos de oposición no serían bienvenidos).

“¿Puede ser este un nivel “aceptable” de errores, pueden considerarse como “errores humanos subsanables”, o apuntan más bien a la posibilidad real de un fraude organizado sistemáticamente?” se pregunta Velazco.

Claramente, las explicaciones que se limiten sólo a errores menores en la votación o en el cómputo, o no existen o no son razonables (y menos aún aceptables).