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Política | 21/06/2024

|ANÁLISIS|Cronograma rumbo a las elecciones|Ricardo Paz|

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Brújula Digital|21|06|24|

Ricardo Paz

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Bolivia ha convocado a los delegados de las 11 organizaciones políticas de alcance nacional vigentes, para una reunión el día 3 de julio próximo. El objetivo de la cita es lograr un consenso para la elaboración de un cronograma electoral hasta las elecciones autonómicas de 2026.

Se supone que las más importantes temáticas a concertar son, en orden de urgencia: las elecciones judiciales, las elecciones primarias, la nueva delimitación de circunscripciones, la nueva asignación de escaños a los departamentos, la eventual auditoría al padrón electoral, las elecciones generales de 2025, la renovación del TSE a mediados de diciembre de 2025 y las elecciones autonómicas previstas para 2026.

Elecciones judiciales en el limbo

Vamos por partes, entonces. Las elecciones judiciales muy probablemente no se van a producir en este mandato constitucional porque así parece que lo ha decidido el Gobierno de Luis Arce, que se juega por la permanencia de los magistrados autoprorrogados hasta el fin de su administración. Existen demasiados elementos de convicción para afirmar lo anterior y da la impresión que continuarán las impugnaciones judiciales y la paralización del proceso en la Asamblea Legislativa. El Gobierno brinda, todos los días, muestras de que primero está dispuesto a caer, que permitir que los autoprorrogados se vayan y se produzcan las elecciones judiciales.

Es verdad, sin embargo, que deberíamos seguir luchando porque se realicen a las elecciones judiciales, sin renunciar en ningún momento a las mismas. Si al final no se producen, que quede clara y evidente la responsabilidad del Gobierno. En todo caso, no es excluyente bregar paralelamente por la realización de las elecciones primarias abiertas, simultáneas, obligatorias y competitivas (PASOC), el próximo año.

Primarias sí, pero no así

Respecto de las elecciones primarias, tal como están hoy en la Ley de Organizaciones Políticas (LOP), es decir, cerradas y exclusivas para los militantes de las organizaciones y no competitivas, o sea que pueden realizarse inclusive con un solo binomio por organización, existe el consenso de eliminarlas entre las organizaciones políticas y esta será además la propuesta del TSE. Sin duda que es una propuesta válida y atendible la anulación o suspensión de la realización de las elecciones primarias cerradas, en el próximo proceso electoral, tal como sucedió en las elecciones generales atípicas de 2020.

Anuladas las elecciones primarias cerradas y no competitivas, deberían realizarse las elecciones primarias abiertas y competitivas, que pueden y deben realizarse en julio de 2025. Para ello se debe modificar la LOP mejorando el actual sistema, evolucionando a las primarias abiertas, es decir que puedan participar en la selección de los binomios de las organizaciones políticas, todos los ciudadanos.

Estas primarias deben ser además simultáneas, para que los ciudadanos puedan ejercer su voto sólo una vez y solamente en la organización política de su preferencia. Deben ser obligatorias porque en Bolivia, por mandato constitucional, el voto es un derecho, pero también un deber ciudadano y las primarias son parte integral de todo el proceso electoral. Finalmente, deben ser competitivas, es decir que, para realizarse, en cada organización política deben competir más de un binomio. Con estas sencillas, pero estructurales modificaciones, podremos fortalecer nuestra democracia y la participación ciudadana. 

La nueva planimetría electoral

La nueva delimitación de las circunscripciones electorales, especialmente las uninominales, no parece que vaya a tener mayor discusión. El trabajo realizado, con los actuales parámetros técnicos, establecidos por anteriores administraciones del TSE, podrían admitir algunas correcciones para mejorar el equilibrio entre el peso de las áreas rurales y urbanas, pero no resultarán muy significativos. Probablemente, a partir de la conformación de una mesa técnica de acompañamiento de las organizaciones políticas, quede zanjado el asunto.

La guerra (aparente) de los escaños

En relación a la nueva asignación de escaños de diputados a los departamentos, como quiera que todavía no existen, ni siquiera datos preliminares de los resultados del censo recién pasado, lo más sensato seguramente será que, apenas se conozcan los mismos, una mesa técnica de las organizaciones políticas, conjunta con el TSE, elabore una propuesta para que sea puesta a consideración de la Asamblea Legislativa Plurinacional. Diversos ensayos técnicos al respecto, dieron como resultado cambios mínimos en dicha distribución: como todos sospechan, probablemente Santa Cruz gane dos escaños que perderán La Paz y Potosí.

¿Un nuevo padrón? ojalá …

Respecto del padrón electoral, lo que seguramente se concluirá, es acelerar la contratación de una nueva auditoría, probablemente a la misma OEA, para verificar que el mismo cumpla con los estándares mínimos de seguridad y confianza que requiere la población. Obviamente que lo ideal sería realizar un nuevo empadronamiento, pero me temo que ni el TSE admitirá que tiene las condiciones tecnológicas y financieras para hacerlo, ni el Gobierno está dispuesto a contribuir con entusiasmo a este propósito. O sea, NO habrá nuevo padrón hasta que el MAS deje la administración del Estado.

El momento crucial

Sobre las elecciones generales de 2025 hay la propuesta de realizarlas en agosto, en su primera vuelta y en octubre, en la eventualidad de una segunda vuelta. Un verdadero despropósito. ¿Por qué habríamos de esperar dos meses entre elección y elección? Un mes es más que suficiente dado el desarrollo de la tecnología. La primera vuelta debería fijarse para el 7 de septiembre, la segunda para el 5 de octubre y la posesión de las nuevas autoridades para el 8 de noviembre. Para ello debe reformarse la ley mencionada.

¿Qué hacemos con el TSE de suplentes?

Dado que el TSE debe renovarse a mediados del mes de diciembre del año 2025, con el grave riesgo de una nueva prórroga inconstitucional como la que estamos padeciendo hoy con las máximas autoridades del Órgano Judicial o con la posibilidad de dificultades que pongan en peligro la renovación de las autoridades autonómicas, ¿por qué no pensar en solicitar a los actuales vocales del TSE, por cierto muy cuestionados la mayoría y con poquísima legitimidad, que renuncien a sus cargos y den lugar a una inmediata renovación completa y concertada del TSE, de manera tal que tengamos autoridades electorales legítimas y confiables que puedan administrar los próximos procesos electorales?

Elecciones autonómicas en vilo

Finalmente, las elecciones autonómicas de principios de 2026 sólo podrán garantizarse si actuamos con previsión y responsabilidad, estableciendo con claridad el momento de la renovación del TSE, que de ninguna manera puede ser en pleno proceso de las elecciones generales, tal como está planteado actualmente.

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