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29/08/2021
Articulista Invitado

¿Por qué ACISA insiste en asociarse con YLB para producir hidróxido de litio?

Juan Carlos Zuleta C.
Juan Carlos Zuleta C.

Recientes declaraciones del gerente general de ACISA en un medio de prensa alemán confirman lo que señalé en un post anterior en Facebook. El gobierno central se estaría aprestando a reanudar en estos días “conversaciones directas sobre extracción e industrialización de litio a partir de salmuera residual en el Salar de Uyuni” con esta empresa.

Una última publicación de brújula digital da cuenta también de que la industria automotriz de Alemania estaría muy interesada en que estos nuevos acercamientos sean fructíferos porque requiere del litio boliviano para hacer buen pie en el mercado de vehículos eléctricos. Luego se refiere a las protestas de la población local que condujeron a la anulación del contrato acordado con el gobierno de Morales, citando al principal responsable de la aprobación del Decreto Supremo (DS) No. 3738, el entonces viceministro de altas tecnologías energéticas, para argumentar que estas protestas fueron impulsadas por la oposición al régimen de turno para evitar la reelección del presidente Morales.

Como sugerí en ese comentario en una de las principales redes sociales, los políticos no aprenden. En lo que sigue, recordaré a mis lectores por qué Potosí paralizó sus actividades por cerca de cuarenta días exigiendo la abrogación del mencionado DS, no sin antes anotar que después de la difusión del informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que no establece ningún nexo entre los reclamos de Potosí y el cambio de gobierno, las declaraciones falaces del exviceministro del área habrían quedado al aire.

En este contexto, todo parece indicar que el actual gobierno negociará con la misma empresa alemana (sin solvencia técnica ni financiera) que pretendía acceder al 49% de casi la mitad de los recursos más ricos del Salar de Uyuni en el marco de un contrato de 70 años de duración a cambio de una inversión de $us. 147 millones, sin pagar un centavo de regalías a Potosí, sin transferencia tecnológica, condenando a YLB a mantener su ineficiencia durante ese tiempo para de ese modo asegurar la entrega de 1,8 millones/año de una salmuera mal llamada "residual" lo suficientemente rica para su procesamiento por una empresa mixta sujeta al veto de los alemanes, con exclusividad de exportación del hidróxido de litio a producirse solamente al mercado europeo y sin ningún control de la cadena productiva por parte de YLB, en total contravención del marco legal vigente.

Pero, sigamos adelante. Ahora el gerente general de ACISA sostiene que les “gustaría involucrar a las asociaciones e instituciones locales desde el principio”. ¿Qué significa esto? ¿Quiere decir que acordará todo otra vez con unas cuantas familias que habitan en la comunidad de Río Grande y unos cuantos dirigentes de la Federación Regional Única de Trabajadores Campesinos del Altiplano Sur (FRUTCAS) afines al partido de gobierno que nunca se opusieron al proyecto auspiciado por el anterior régimen, sino que más bien lo respaldaron hasta el último, anteponiendo sus propios intereses a los de la patria?. Cabe aclarar que tales familias y dirigentes fueron los principales beneficiarios de un proyecto esencialmente fallido a través del monopolio oneroso de contratos de carga y transporte de sales a lo largo y ancho de toda la zona donde fue emplazado el proyecto, tomando control además de los yacimientos de ulexita más ricos del país en un área fiscal que nunca fue recuperada por el Estado después del conflicto con la empresa chilena Quiborax.

Dice también que con otra empresa alemana desarrolló un proceso de producción de hidróxido de litio de gran pureza que no requiere un suministro significativo de agua, que con el volumen de salmuera establecido en el contrato producirá 40.000 toneladas por año del compuesto y que sólo el 2 por ciento del área del Salar de Uyuni será utilizada por el proyecto. Al respecto, es necesario señalar que existen razones para pensar que prácticamente una buena parte de los conceptos técnicos fundamentales de este proceso ya fue desarrollada por técnicos de YLB. Se debe apuntar asimismo que para cumplir el compromiso de entregar el volumen de salmuera “residual” estipulado en el arreglo contractual con ACISA, YLB tendrá no sólo que completar la construcción de 8 líneas de piscinas de evaporación solar sino también reparar al menos 18 piscinas adicionales con un costo estimado de más de $us.150 millones y que en caso de que no logre cubrir esta meta deberá compensar a la empresa mixta YLB-ACISA con su propia producción de carbonato de litio. Tampoco se refiere a la cuantiosa inversión (estimada en $us.800 millones) que Bolivia tuvo que hacer para posibilitar la obtención de salmueras mal llamadas residuales derivadas de un proceso de producción de carbonato de litio altamente ineficiente. Para concluir, su mención al área ocupada del Salar de Uyuni sólo busca distraer a la opinión pública del tema de fondo, cual es la extracción (por 70 años, que ahora podrían ser, según él, entre 40 y 35) de cuantiosos recursos de litio (arriba mencionados) en la zona conocida por todos como la más rica del Salar de Uyuni. 

Por último, hace notar que la salmuera residual es un producto de desecho en la planta existente que no supondrá ningún impacto ambiental por cuanto no se necesitará agua dulce adicional para el procesamiento del hidróxido de litio y que cubrirán el 30% de sus necesidades energéticas con paneles solares. En primer lugar, se debe puntualizar que la salmuera “residual” no es un producto de desecho. En realidad, se trata de una salmuera remanente con un contenido relativamente alto de litio (entre 0,42 y 0,45% de Li) equivalente a tres veces más el contenido de litio de las salmueras de pozo del Salar de Atacama. En segundo lugar, no he podido encontrar ninguna patente obtenida por ACISA que avale todas las ventajas ambientales de su supuesto proceso de producción de hidróxido de litio, razón por la cual, por el momento, los comentarios de su máximo ejecutivo sobre este punto sólo pueden considerarse especulativos.

En suma, resulta por demás claro que la empresa alemana no cederá en sus pretensiones de consolidar su participación en una nueva empresa mixta con YLB por cuanto ésta sería extremadamente lucrativa. Se ha estimado que en las condiciones anteriores a la abrogación del DS 3738, ACISA obtenía un valor actual neto (VAN) superior a los 1.000 millones de dólares y una tasa interna de retorno (TIR) por encima del 50% en este emprendimiento. Esto significa que tiene un espacio muy amplio de maniobra. No se puede decir lo mismo de Bolivia, que, si se consideran todos los gastos de inversión realizados y por realizar (más de 1.000 millones de dólares), sólo podría alcanzar un VAN superior a 60 millones dólares y una TIR por encima del 4%. Si esto no es expoliación de nuestros recursos naturales más estratégicos a título de una industrialización del litio no contemplada en el DS que ahora intentan revivir, ¿qué es?.

Juan Carlos Zuleta Calderón es analista de la economía del litio



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