09/02/2021
Articulista Invitado

La prensa no gana elecciones, pero sí orienta y esclarece

Hernán Cabrera
Hernán Cabrera

José Martí, poeta y periodista cubano, decía que el rol de la prensa “es ser luz en las tinieblas y paz en la guerra”. Pues bien, en estos tiempos electorales y pandémicos, esa premisa se ajusta como anillo al dedo. Y no se trata de tomar partido por tal o cual candidato, o definir su preferencia electoral. No estamos en guerra, pero si caminando entre tinieblas, confusos, temerosos, enfermos y enardecidos.

La prensa tiene tres grandes segmentos o sectores: la información, el editorial y la publicidad. Cada uno va entrelazado, pero a la vez, son autónomos e independientes. Un medio de comunicación no puede ser neutral, aunque sí objetivo. Es decir, en su dimensión informativa, despliega todas sus acciones de generar, elaborar y difundir la mejor información, que esté revestida de ética, de equilibrio informativo, de seriedad y de calidad. Sin duda, que ahí ese medio debe demostrar que es plural, amplio, democrático, porque, así como le da cinco minutos o media página a un candidato, así también le debe dar el mismo tratamiento al otro.

Recuerde que la información es manipulable y se lo puede hacer desde una foto, un titular, el encabezamiento, el uso de adjetivos o simplemente, minimizar un hecho.

Pero en su sector editorial, el medio de prensa, asume posiciones determinadas, que no necesariamente la comparten los periodistas o los trabajadores de ese medio. Es la posición de la empresa o de los administradores de ese medio sobre lo que entiende está bien o está mal en la administración del poder público, o cuando dé directrices en los temas que vea conveniente.

Theodore Roosevelt, presidente de Estados Unidos, en abril de 1904, dijo: “Aquel que escribe, aquel que cada mes, cada semana, cada día produce el material que va a conformar el pensamiento del público es, en esencia, aquel que determina, más que nadie, el carácter de la gente y el tipo de gobierno que esa gente tendrá”.

Es precisamente, en este nivel que el medio debe ser claro, preciso, contundente, orientador y esclarecedor. En Estados Unidos, los grandes medios se la juegan y apoyan al candidato demócrata o republicano, están en su derecho y lo hacen abiertamente, con editoriales y artículos de opinión de forma permanente.

Por el nivel de credibilidad, prestigio y confianza que aún tienen los medios de prensa, uno de sus roles en estos tiempos de procesos electorales, tienen el reto de orientar a la ciudadanía sobre el mejor o el peor candidato que está en carrera, tanto para el que quiera ser alcalde o gobernador. Y eso no implica vulnerar los principios de la neutralidad, de la ética o que lo acusen a ese medio de que es azul, rojo, naranja, celeste, verde o negro.

Lamentablemente, estamos asistiendo a un proceso electoral, con candidatos que no tienen idea de lo que es o debe ser la administración del poder municipal o departamental. Confundiendo roles y atribuciones. Chipándose en lo que debe hacer la Alcaldía y la responsabilidad de la Gobernación. Ofreciendo obras y obras, cual Papá Noel en tiempos de Navidad. Acusándose mutuamente de todo y nada. O demostrando que saben bailar, cantar, hacer ejercicios, antes que demostrar capacidad y liderazgo.

Es ahí, que el rol editorial de un medio de prensa es necesario e importante en estos momentos, para que la ciudadanía pueda ejercer su voto de manera informada, crítica y coherente, sin dejarse sorprender y obnubilar por las ofertas fantasiosas o por aparentar ser un buen tipo ahora, cuando en el pasado tuvo serias denuncias de corrupción o de cualquier otra índole.

Los puritanos o académicos del periodismo dirán eso no se hace o es antiético, que va contra los valores del ejercicio periodístico, etc. Solo para ellos, recordarles, lo que el gran maestro de los periodistas y el que se forjó desde muy abajo y que hoy los periodistas de EEUU añoran y compiten por obtener el mayor premio que puedan tener en función de sus reportajes de investigación o crónicas, que fuera instituido en homenaje a Josep Pulitzer, quien se preguntaba: ¿Qué es un periodista? Un periodista es un vigía en el barco del Estado. Informa del náufrago a la deriva que puede ser salvado por el barco. Se esfuerza en ver a través de la niebla y las tormentas, para avisar de los peligros que se avecinan. Está ahí para procurar la seguridad y el bienestar de la gente que confía en él”.

La prensa no gana ni pierde elecciones, pero sí orienta, esclarece y debe conducir a un pueblo a salir del error, la confusión o de las tinieblas.

Hernán Cabrera M. es periodista y Lic. en filosofía.



Post IG BD