Empresa y negocios | 29/10/2020

Ingenieros ambientales se reinventan elaborando chorizos sin conservantes

Ingenieros ambientales se reinventan elaborando chorizos sin conservantes

Brújula Digital |28|10|20|

Mónica Saucedo

Manuel Pacheco y Naira Durán, ambos ingenieros ambientales con más de 15 años de experiencia, decidieron reinventarse para contrarrestar el desempleo ocasionado por la pandemia del coronavirus. Cambiaron de rumbo y se decidieron a elaborar chorizos crudos sin conservantes, a los que bautizaron como Chorizaurios.

Impulsados por la cuarentena del COVID-19, la pasión de Manuel por la cocina, la buena sazón de Naira y el sueño de ambos de tener su máquina para hacer chorizos, decidieron elaborar chorizos sin conservantes e ingresar en el mercado gastronómico cumpliendo con todas las medidas de bioseguridad.

La pandemia del coronavirus aumentó el desempleo en el país y provocó una caída económica que podría ser del 7%, según algunas previsiones. Eso motivó a muchos bolivianos y bolivianas a iniciar nuevas actividades. Uno de ellos fue el que emprendieron Manuel y Naira.

Pacheco explicó que para lanzar el emprendimiento analizaron qué servicios de comida a domicilio se ofrecía durante la cuarentena y vieron que en su mayoría se basaban en comida rápida como pollo frito, pizzas, hamburguesas, salchipapas o alitas de pollo. Por eso decidieron ofrecer “una opción diferente y sana” y producir chorizos sin conservantes. Los de variedad paprika, picante y normal cuestan 45 bolivianos el kilo, mientras que el “chorizo chuquisaqueño” cuesta 85 bolivianos el kilo.

Al consultarle si no temía ingresar a un mercado tan competitivo como el gastronómico, Naira dijo que para cualquier emprendimiento la más importante decisión es comenzar. Indicó que “algunas personas no se deciden, por miedo o inseguridad. No fue nuestro caso”.

“Toda aventura comienza con el primer paso. Como ingenieros ambientales comenzar este emprendimiento gastronómico en la ciudad de La Paz es un reto gigantesco por la cantidad de opciones existentes, de las cuales muchas son excelentes. Es un desafío muy grande porque no es nuestra área de experiencia, pero la dedicación, el cuidado y la calidad de nuestros productos harán la diferencia”, aseguró Manuel.

Chorizaurios y bioseguridad

Naira explicó que el nombre de Chorizaurios nació tras varias pruebas y durante una degustación con amigos y familiares. “Compramos una tripa delgada de vaca y el resultado fue unos chorizos gigantescos, cuatro chorizos pesaban más o menos un kilo, luego realizamos varias rondas de degustación en las que los amigos quedaron deleitados con el sabor, pero el tamaño fue motivo de bromas, y así nació el nombre”, contó. La característica del producto sigue siendo esa, el gran tamaño de los chorizos.

“Los derivados de carne de cerdo, y en especial los chorizos, tienen la mala fama de que el consumo en exceso puede producir malestar estomacal. Pero esto se debe a los conservantes que llevan, que si bien son necesarios para que el producto tenga una vida útil más larga, no son imprescindibles. Nosotros decidimos darles a los clientes una opción sin conservantes, que es más sana y permite un proceso digestivo más llevadero” explicó Pacheco.

“Como dato adicional también elaboramos bondiola de cerdo, que es una variedad de carne curada en sal y que se está vendiendo exitosamente”, contó.

Aseguró que sus productos cuentan con todas las medidas de bioseguridad, tanto en su elaboración como el empaque y envío, conforme los protocolos emitidos por el Comité de Operaciones de Emergencia Departamental (COED) por el coronavirus.

Las personas interesadas deben hacer sus pedidos con 48 horas de anticipación a los teléfonos 67062000 y 70660955.

Más de 2.250 nuevos emprendimientos fueron creados en la Paz durante la pandemia del COVID-19, según el secretario municipal de Desarrollo Económico de la Alcaldía de La Paz, Sergio Siles. El 45% de éstos fueron expedidos para negocios de venta por mayor y menor de elementos de bioseguridad y el 30% están vinculados al expendio de alimentos. Manuel y Naira esperan que el suyo sea uno de los vivan muchos años.

BD/EyE