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Economía | 09/09/2021

Villegas: Bolivia no desarrolló industrialización del litio y gastó $us 1.000 millones en una tecnología obsoleta

Villegas: Bolivia no desarrolló industrialización del litio y gastó $us 1.000 millones en una tecnología obsoleta

Brújula Digital |09|09|2021|

En casi 13 años, Bolivia no desarrolló tecnología propia para la industrialización del litio y gastó $us 1.000 millones en una tecnología obsoleta, advierte el investigador del Centro de Documentación e Información Bolivia (Cedib), Pablo Villegas, quien lanza la interrogante: ¿dónde están las patentes de la capital del desarrollo científico?.

El especialista en temas extractivos, marca el año 2009 como el marco de referencial, cuando durante el Foro Mundial del Litio, la estatal ABI titulaba: “Litio: Auguran que Bolivia será la capital del desarrollo científico”.

Dicho artículo citaba al entonces Director Nacional de Minería quien señalaba que “Bolivia se está convirtiendo (...) en el centro de la política, de la tecnología, de la discusión y de la investigación del litio”, “con tecnología boliviana, investigada por nuestros técnicos, con nuestros recursos”.

“Bueno pues, siendo así, y a casi trece años de tan magnífico evento cabe hacerse la siguiente pregunta: ¿Dónde están las patentes de la capital del desarrollo científico?”, cuestiona el investigador.

Para tener una idea de cómo se mueven las cosas en el campo de las baterías, el investigador se basa en una revisión global hasta el 2017 de patentes para baterías de litio NMC (baterías de litio-níquel-manganeso-óxido de cobalto) que registra 4.070 patentes y 3.683 solicitudes pendientes.

“¿Dónde están las patentes o las solicitudes bolivianas?” pregunta el investigador y responde que “que están fuera del proyecto de industrialización del litio”.

En esa línea advierte que desde la realización del Foro Mundial del Litio el 2009, Bolivia no ha registrado patentes que demuestren su aporte en el desarrollo tecnológico y científico.

Para graficar el estado actual de la ansiada industrialización del litio, el investigador menciona el acto de relanzamiento del proyecto de la industrialización del litio por el gobierno de Luis Arce, que fue comentado por el actual presidente de la YLB así: "Hasta la fecha, la extracción de litio se la hace con tecnología de hace 40 años, lo cual es moroso porque demora entre ocho y 12 meses y se pierde el 40% de los componentes que son importantes en la industrialización".

“Esto significa que se fueron 1.000 millones de dólares en una tecnología obsoleta cuando nos decían que estaban creando una tecnología boliviana”, menciona.

Aclara además que, tener el litio es tener sólo el 3% del valor de la batería. Es decir, que para aportar el 97% restante se necesita mucho más que sólo materia prima, en este caso litio.

Algunas contribuciones

Pablo Villegas, destaca que el 2018 la Universidad Técnica de Oruro tratando de contribuir al proyecto presentó públicamente las patentes de “Innovaciones Tecnológicas para la Industrialización de los Recursos Evaporíticos de Bolivia”, que reducirían el tiempo de producción de una tonelada de carbonato de litio de seis meses a seis horas y contribuiría a un producto con mayor valor y pureza.

“Por lo que se sabe”, comenta el investigador en alusión a La Patria con cierta ironía: “ese es justamente el objetivo que buscan los actuales responsables del proyecto”.

Otro caso es la patente boliviana del ingeniero Jaime Claros, por la Universidad Autónoma Tomás Frías de Potosí y el profesor Wolfgang Voigt de la Universidad Técnica de Freiberg de Alemania, sobre técnicas de extracción de litio a partir de conos de evaporación que fue rechazada por la YLB por las dificultades de llevar a la práctica industrial.

“Preguntamos ¿a cambio de qué?, ya lo dijo el presidente de la YLB, a cambio de una tecnología obsoleta”, cuestiona.

¿Y cómo les fue en esta materia a los vecinos del triángulo del litio?, pregunta Villegas y en una revisión de las patentes argentinas muestra que, con menos discursos, en marzo de 2017, bajo la titularidad de CONICET y la Universidad Nacional de Cuyo solicitaron una patente internacional por el proceso de extracción y patentaron un método para la disolución de LiCoO2 contenido en baterías ion-litio agotadas.

El mismo año,  el doctor R. H. Milocco solicitó una patente por el “Método y Dispositivo para Determinar el Estado de Carga y la Capacidad de Baterías Recargables”.

En Chile, la SQM formó un Centro de Investigación y Desarrollo de Tecnologías del Litio, que con el tiempo logró 16 patentes internacionales sobre procesos extractivos de litio.

“Como se ve, estas son situaciones distintas a la boliviana. Lo importante de la industrialización del litio. La importancia del proyecto de industrialización del litio fue muy grande para Bolivia. Ningún proyecto en nuestra historia había prometido tanto en términos de desarrollo científico y tecnología, lo cual hacía justicia a la larga lucha del pueblo boliviano por la industrialización”, sostiene.

El proyecto iba a demostrar que proyectos basados en la adaptación y desarrollo propio de ciencia y tecnología eran mejores que continuar con la extracción de materias primas. “Por eso, el fracaso de la industrialización es un golpe a la lucha del pueblo boliviano”, cita.

En el campo de la producción de materias primas, tampoco hubo éxito, según el especialista, y así lo demuestran las cifras “y finalmente el hecho de que terminen pidiendo ayuda al “imperio” para producir materias primas, cosa que su propia ley prohíbe”.

Entre el 2016 y 2021 las exportaciones bolivianas tuvieron un valor total de más de $us 4.7 millones.

“Comparemos con la situación en Argentina. Las inversiones acumuladas en el sector de litio entre 2017 y 2020 totalizaron $us 1.118 millones. En el periodo 2016–2019 Argentina exportó un valor de $us 880 millones a proveer de baterías a Quantum; pero sólo 20 por mes, o sea para 10 autos”, explica.

“Imagínense si una panadería industrial sacara sólo 20 panes al mes ¿a qué costo saldría cada uno? Esa es la forma en que sobrevivió el proyecto de industrialización, a punta de publicidad, a fuerza de titulares de prensa como el que anunciaba el 2019: “Evo se reunirá con Macri para establecer precio del litio” y el embajador de Bolivia en la Argentina explicaba: “Tenemos el monopolio, entonces necesitamos sentarnos para establecer los precios y que no sean otros terceros que nos pongan”, cita.

Menciona otro titular que decía: “Evo Morales: Vamos a decidir el precio del litio para el mundo”.

Para aterrizar en el asunto, Villegas cuestiona si Bolivia ¿producirá baterías de litio sólo porque cuenta con el 3% de su valor?. “Es de sobra sabido que países que tienen poca materia prima o ninguna controlan su industrialización, los mercados y las patentes”, señala.

Frente a esta situación, tener el litio es tener sólo el 3% del valor de la batería. Es decir, que para aportar el 97% restante se necesita mucho más que sólo materia prima, en este caso litio.

Aun teniendo el resto faltaría el cerebro electrónico, compuesto de microprocesadores que en este momento están en el centro de la pugna geopolítica global, advierte.

“Aquellos países que no poseen las materias primas tienen el conocimiento científico y tecnológico, y cuando no, cuando la deben comprar en el mercado, tienen la capacidad de hacer buenos contratos y hacerlos respetar. No como el contrato con la ACI Systems, tampoco como el que tiene Chile con Albemarle que le hizo fracasar el proyecto de litio barato para atraer transnacionales productoras de baterías a establecerse en su territorio”, afirma.

BD JMC





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