Sociedad | 13/04/2019

En el país hay 390 mil niños trabajadores y 615 que viven con sus papás en las cárceles

En el país hay 390 mil niños trabajadores y 615 que viven con sus papás en las cárceles

Foto: RRSS

Brújula Digital|12|04|19|

Al menos hasta el año anterior, en el país había 390 mil niños trabajadores, en distintos rubros, y 615 niños que viven junto a sus padres en las cárceles, según reportes del Gobierno y la Iglesia Católica, respectivamente. En ambos casos es una tarea pendiente sin solución desde el siglo pasado, señalan los expertos en defensa de los derechos de los menores.

Gobierno dice que hubo reducción

De 800 mil niños, niñas y adolescentes en situación laboral y de trabajo registrados en Bolivia de 2008 a 2016, según encuestas oficiales, la cifra se redujo a 393 mil, es decir en más del 50%, informó el  jefe de la Unidad de Derechos Fundamentales del Ministerio de Trabajo, Gabriel Carranza. La meta es erradicar el trabajo infantil hasta  2025;  sin embargo, todavía no se eliminó el trabajo peligroso, según reporte de ANF.

“Una de las metas no sólo es de disminuir sino erradicar el trabajo infantil. A través del Código Niño, Niña, Adolescente el propósito fue el de visibilizar el trabajo infantil, ver las causas, las consecuencias y las determinantes de por qué los niños estaban trabajando”, señaló Carranza.

La autoridad sostuvo que los anteriores gobiernos dejaron una herencia de 800 mil niños, niñas y adolescentes en situación laboral y de trabajo, tal como lo mostró una encuesta, por lo que se propuso trabajar en la reducción del trabajo infantil, que se reflejó en la reducción significativa.

Dijo que actualmente 154 mil menores están en situación de trabajo y 239 mil de empleo. Sin embargo al ser consultado si se erradicó el trabajo infantil peligroso en el área urbana como en el rural, manifestó que “no vamos a decir que estamos con cero trabajo peligroso pero estamos avanzando en esa dirección (…). Es difícil encontrar niños trabajadores, también en ladrillerías y en minas, pero cuando nos muestra la prensa (a niños) son guías de turismo que conocen las minas”.

Carranza aclaró que una cosa es el trabajo laboral que incluye una dependencia salarial, y otra el trabajo que es por cuenta propia o temporal,  que no cuenta con seguro social.

615 niños en las cárceles

La asesora jurídica de la Pastoral Social Cáritas, en su capítulo de la Pastoral Carcelaria, Yanet  del Rocío Tórrez, informó que hasta el 2018 había 615 niños en las cárceles. No hay datos actualizados hasta abril de 2019 y se espera que el censo carcelario que precisamente se realiza en estos días arroje luz sobre nuevas estadísticas, según reporte de Erbol.

Alertó que los problemas más graves que afectan a la población infantil que tienen que vivir en las cárceles son el hacinamiento y la falta de condiciones para su adecuado desarrollo, pero incluso los que logran salir de ese ambiente atraviesan otras dificultades. 

“No existen las condiciones. Uno de los problemas desde hace mucho tiempo es el hacinamiento, poner a un niño en medio (de este ambiente) resulta trágico”, dijo Tórrez. Considera que ha habido algunos avances,  no obstante, confirma que “dentro de los centros penitenciarios hay familias que tienen varios niños y adolescentes”.

Tórrez señala que, si bien “un niño tiene derecho a la familia” y tanto el padre como la madre tienen sus responsabilidades, “lamentablemente los recintos penitenciarios no tienen las condiciones para albergar a los niños”. “Se ha puesto en peligro la integridad de estos niños, ha habido casos de violaciones”, añadió.

La jurista observó que  “no se establecen políticas para tener niños dentro de la cárcel”. Recordó que ante ese panorama, en 2016 la Pastoral Carcelaria participó de la 159 sesión ordinaria de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos donde se expuso la situación de los derechos de los niños en las cárceles, su vulneración y el organismo emitió recomendaciones al Estado boliviano para que asuma su responsabilidad.

Tórrez destacó que hubo salida de infantes de los penales en años anteriores, pero advirtió arrojó consecuencias en los menores, pues “los niños ya estaban acostumbrados a vivir dentro de este medio que no es el adecuado”. “El centro penitenciario tiene que brindar todas las condiciones para que el niño pueda estar bien”, enfatiza la jurista y activista.

La  asesora sostuvo que “no se puede cortar ese lazo familiar o espiritual que el niño tiene con la familia” que debe continuar a pesar de tener una familia ampliada o sustitutiva. “Lo importante acá es que el Gobierno establezca medidas de protección”, aseveró.

Tórrez revela que los niños que han sido sacados de la cárceles en muchos casos sufren “discriminación, maltrato, explotación y servidumbre” por los prejuicios que existen al ser hijos de personas privadas de libertad.

En este sentido destaca la importancia de las “visitas a las familias para ver si los niños están en buenas condiciones”. Dice que debe haber un control respecto a saber cómo están los niños que han sido sacados de los penales.  Dentro de los penales, también existen niños muy pequeños y los que ella denomina “de pecho” que no pueden separarse de sus progenitores. 

“Frente a esta realidad es importante que el Estado pueda establecer que los niños pequeños de pecho que están con sus  madres tengan un espacio para ellos”, sugiere. Pero aunque tuviesen las mejores condiciones, estos niños “necesitan ser evaluados por psicólogos, profesionales” porque, de acuerdo con la abogada, por “el solo hecho de estar en ese ambiente ya tienen un daño”.

Tórrez lamenta que “dentro del presupuesto que tiene el Estado no está contemplado esto”. Sin embargo destaca las actividades realizadas por la Pastoral Carcelaria. “Tenemos lugares donde nuestros voluntarios han ayudado a esto”, pondera.

Menciona el ejemplo de Santa Cruz, donde en la prisión y ciudadela de  Palmasola, que tipifica como una cárcel peligrosa, la Pastoral ha habilitado una guardería para niños donde se los ha clasificado de acuerdo a la edad y les atiende personal calificado.

Expone también el caso de Cochabamba, donde la institución se hace cargo de los niños los fines de semana para llevarlos a lugares de esparcimiento. Enumera las distintas actividades que la Pastoral realiza en distintas fechas como  las navidades, campañas de recolección de juguetes y de ropa para los infantes.