Reportajes | 10/06/2019

Hormigón Armado, el periódico sui generis que ayuda a los lustrabotas

Hormigón Armado, el periódico sui generis que ayuda a los lustrabotas

Hormigón Armado es un periódico que ayuda a los lustrabotas.

Maite Lemus
Brújula Digital |11|6|19|

Yovanni tiene 17 años y vende el periódico Hormigón Armado en la calle 21 de Calacoto. Es un lustracalzados, como le gusta decir a él, que trabaja hace cuatro años en la zona. Usando su tradicional pasamontañas dice que quisiera estudiar para ser panadero. “No toda mi vida voy a estar haciendo lo mismo”, asegura, aunque afirma que lo que gana es “lo mínimo” para poder vivir.

Cada dos meses vende los ejemplares del periódico y gana cuatro bolivianos por cada periódico. “Es una gran ayuda”, dijo. “Cuando nos toca vender, ganamos más”.

Hormigón Armado es un programa que depende de la Fundación Arte y Culturas Bolivianas y tuvo su inicio el año 2005. Los protagonistas del periódico son lustrabotas, limpiaparabrisas y vendedores de dulces.

Este proyecto en un inicio comenzó siendo vendido por 25 o 30 lustrabotas y actualmente lo distribuyen unas 60 personas.

Los ejemplares se publican cada dos meses, con un tiraje de 5.000 ejemplares y a un costo de cinco bolivianos. Este mes de mayo se vendió el número 73. El programa Hormigón Armado en un principio repartían de manera gratuita los periódicos y los jóvenes vendedores se quedaban con las ganancias. A partir de 2014 pagan un boliviano por periódico a la organización para solventar los gastos de imprenta. El periódico se autosustenta con espacios publicitarios incluidos por instituciones solidarias.

Magdanela Chambilla, trabajadora social de Hormigón Armado, dijo que la venta de los ejemplares beneficia directamente a quien lo vende y eso les ayuda a generar ingresos para ayudar a su familia y costear algunos gastos.

A su vez, también venden postales con fotografías de lustrabotas mostrando la labor que realiza dicha población.

“El objetivo de este proyecto es apoyar económicamente a esta población y así puedan tener una forma de generar ingresos”, dijo Chambilla.

Además, los jóvenes asisten a talleres sobre distintos temas, como por ejemplo respecto a la sexualidad o de algún tipo de prevención.

Chambilla contó a Brújula Digital que a partir de 2010 surgieron cuatro proyectos adicionales al del periódico.

Uno de los proyectos es el de tours dirigidos por los lustracalzados, a un costo de 80 bolivianos. El tour dura tres horas y es interesante porque dentro el recorrido, además de la explicación respectiva de la ciudad, el guía va contando su historia de vida.

Otro de los proyectos es la producción de galletas, dirigido a madres jóvenes. A partir de 2015, la entidad Save the Children estableció una alianza en el programa Hormigón Armado y la Empresa Boliviana de alimentos y Derivados (EBA). De esa manera recibe apoyo de esa entidad internacional.

Existe también apoyo económico para que estos jóvenes estudien carreras a nivel técnico superior, en el que cuentan con ayuda de varios patrocinadores para el financiamiento de sus estudios.

El otro proyecto se basa en apoyo escolar, dirigido sobre todo a los hijos de los trabajadores informales, entre niños y adolescentes para que así tengan un desarrollo y crecimiento educativo.

Chambilla dijo que en los cinco proyectos en total son beneficiados alrededor de 100 personas. Además mencionó que las personas que llegan allí lo hacen porque Hormigón Armado ha generado re4conocimiento en La Paz.

El porqué del “pasamontañas”

Chambilla explicó a Brújula Digital que los lustracalzados utilizan el pasamontañas por un tema de discriminación hacia ellos. Este accesorio, que oculta su identidad, los caracteriza como un fenómeno social y de esa manera no son reconocidos.