Reportajes | 21/12/2018

Historias de vida tras el disfraz de Papá Noel

Historias de vida tras el disfraz de Papá Noel

Papá Noel de la zona Sur.

Brújula Digital |21|12|18|
Maite Lemus M.

Algunos son consultores jurídicos y otros, payasos, pero todos disfrutan de lo que hacen porque sienten que ayudan a los niños a tener un momento de felicidad. Son las historias de los papá noeles de La Paz.

Centros comerciales, plazas, tiendas y supermercados de La Paz tienen un ambiente navideño lleno de luces y alegría. La afluencia de la gente se hace presente en estos lugares de la ciudad en busca de regalos, ya que cada vez falta menos para el día de la Navidad.

Brújula Digital hizo un recorrido por la zona Sur y el centro paceño con el fin de conocer las historias detrás de estos personajes.

Papá Noel zona Sur

En la puerta del Centro de Moda, ubicado en San Miguel, se encuentra un Papá Noel muy alegre que invita a que la gente pase al mismo y a su vez desea una feliz navidad a todos los que pasan por el lugar.

“Don Juan” contó a Brújula Digital que comenzó a trabajar de Papá Noel hace siete años en esa misma galería.

“Primero comencé a trabajar para ganar dinero, porque no tenía recursos. Luego porque me encariñé con los niños y con la tienda, me gusta venir como hobby”, dijo.

Cada fin de año, durante diez días, se dedica a esta actividad, pero a lo largo del año trabaja como consultor jurídico. “En diez días gano lo que me pagan en un mes como consultor”, contó.

Por otra parte, considera que este año parece que hubiera menos interés de la gente, debido al doble aguinaldo y no realiza compras como cuando no hay este beneficio, aseguró.

“No sé si es por ahorrar, o por qué, pero cuando no hay doble aguinaldo la gente es más desprendida y compra más regalitos para los chicos”, agregó.

Juan se ubica de cuatro de la tarde a ocho de la noche derrochando alegría en este centro; dijo que el dinero no es todo en la vida y considera que lo más importante es compartir la Navidad en familia. Este Papá Noel tiene una hija y su esposa, ellas lo apoyan con este trabajo.

Plaza Murillo

En la plaza Murillo hay dos papá noeles y también un Grinch, el personaje que quiere “robarse” la Navidad. Todos los niños y también adultos se aproximan a sacarse una fotografía junto a ellos, a un costo de diez bolivianos.

Es el primer año que Nibardo Sagasti trabaja como Papá Noel en la plaza Murillo. Contó que la principal motivación fue el de ser animador y estar junto con la gente en el mes de diciembre.

“Me gusta mucho este trabajo, es muy lindo hacer feliz a los niños y personas mayores contagiando el espíritu navideño”, manifestó Sagasti. Llega a las cuatro de la tarde al lugar para sacarse fotos.

Nibardo es estudiante de ciencias de la educación y ayuda a su familia en quehaceres de la casa, según mencionó. Vive con su familia, tiene dos hermanos pequeños y dijo que se sienten felices al verlo disfrazado de Papá Noel. “Toda mi familia me apoya con lo que hago”, contó a Brújula Digital. Este Papá Noel agregó que se debe mantener el espíritu de bondad no sólo en estas fechas, sino que siempre debe existir el amor y la unión en las familias.

Papá Noel Sami

En su vida cotidiana Sami se dedica a trabajar como payaso y anima fiestas infantiles. También vende maíz en la misma plaza, con el que el público alimenta a las palomas. Le gusta mucho estar rodeado de infantes y es por esa razón es que a partir de este año decidió disfrazarse de Papá Noel.

Sami contagia su alegría a toda persona que pasa por donde él se encuentra y más aún el momento de sacarse una foto. La experiencia que tuvo en estos días de trabajo fue muy satisfactoria. “Convivir con tantas personas es algo muy lindo que te llena de alegría y felicidad”, sostuvo.

Se ubica en la plaza desde las cinco de la tarde hasta los ocho de la noche y está acompañado por dos muñecos de gran tamaño: uno de las tortugas Ninja y otro de uno de los personajes de Star Wars. Usa esos muñecos para darle más vida a la foto, ya que a los niños les gustan esos personajes, señaló. Nos despidió con este mensaje: “Estén siempre alegres y nunca tristes”.

Grinch Azucena

Azucena, una joven estudiante de colegio, se disfraza de Grinch, el personaje que odia la Navidad. En compañía de su hermano, un fotógrafo, van a la plaza Murillo a trabajar.

“Yo me disfrazo y mi hermano saca las fotos, lo hago para ayudar con ingresos para mi familia”, dijo.

A diferencia de los papá noeles, que generan felicidad en los pequeños, Azucena dijo que la gran mayoría de los niños se asusta al ver a Grinch, aunque otros se emocionan y algunas le piden que “no sea malo”.

“La Navidad es para pasar en familia y más que todo junto a los niños de la casa”, opinó la Grinch Azucena.