11/06/2019
Otro Estilo

Tres presidentes cayeron por no respetar el voto

Mario Espinoza O.
Mario Espinoza O.
El Ministro de Justicia Héctor Arce dijo que la movilización que llevó adelante la oposición el lunes, contra el TSE y en defensa del 21F, es política. Claro que es una movilización política. ¿Pensó que era una movilización religiosa o que iban a ir a bailar?La otra explicación de este tipo de declaraciones está relacionada con el nerviosismo del gobierno; el ministro de Comunicación, Manuel Canelas, advirtió que la oposición y las plataformas ciudadanas articulan un “boicot” a las elecciones de octubre y advirtió que existía un riesgo sobre el TSE.

Al gobierno le encantaría que se produzca un boicot en las elecciones; al gobierno le encantan los desmanes para justificar la represión; por eso sería bueno que en todos los partidos políticos los líderes pidan a sus adherentes a protestar pacíficamente; que no exista ningún pretexto del gobierno para descalificar las protestas. Al gobierno es al único que le puede interesar que la manifestación se convierta en algo violento.

A propósito de las protestas contaré tres historias de líderes que desconocieron la voluntad popular. A los bolivianos no nos gusta que se hagan la burla de nuestra voluntad.

En 1924 inició su periodo Hernando Siles Reyes (padre) y concluyó en 1930. Fue un gran presidente y encabezó un muy buen gobierno, pero tuvo una mala idea. La gente de su entorno le dijo que era el líder, el elegido, el mesías y que debía ser reelecto. Como la Constitución no le permitía aquello, su entorno lo alentó a formar una Asamblea Constituyente y para que ello ocurriera el Presidente debía renunciar.

La ciudadanía comenzó a sospechar que algo no andaba bien y que pese a que hizo un muy buen Gobierno no se le daba derecho a pisotear la Constitución y a reelegirse. De esta forma, Carlos Banco Galindo hizo golpe y ahí terminó la aventura. Incluso la casa de Hernando Siles fue saqueada. El encabezó varias obras importantes, como la construcción del Banco Central de Bolivia, de la Contraloría y parte de los caminos a Yungas y Chapare.

El segundo caso ocurrió en 1951: Enrique Hertzog renunció en favor del vicepresidente Mamerto Urriolagoita y convocó a unas elecciones que ganó Víctor Paz Estenssoro y Hernán Siles Suazo del MNR. Urriolagoitia no tuvo mejor idea que desconocer la voluntad popular y le entregó el poder a los militares, que se lo dieron a su vez a Hugo Ballivián Rojas. Estuvo en el poder ocho meses y la presión popular hizo que todo termine el 9 de abril de 1952 en la Revolución Nacional.

El MNR volvió al poder en 1960 y en 1961 cambió la Constitución para legalizar la reelección, que Paz Estenssoro llevó adelante en 1964. El 6 de agosto de ese año juró Paz como presidente, con René Barrientos de vicepresidente. Sólo tres meses duró su gobierno y vino el golpe del 4 de noviembre en una seguidilla de gobiernos militares con breves periodos democráticos, que duró hasta 1982. Terrible error de Paz Estenssoro de reelegirse.

En los tres casos se desconoció la voluntad popular, había buenos gobiernos, pero pisotearon la voluntad popular y así lo pagaron. Hugo Ballivián estuvo respaldado por el Ejército y ni así pudo contener al pueblo boliviano.

Esto debería ser una lección para los que hoy se hacen la burla de la determinación del pueblo boliviano. No lo dicen los impresentables representantes del TCP y del TSE, lo dijo la mayoría del país.

Esto parece una burla de los dioses griegos; parece que uno le dio a Bolivia el mejor momento económico de su historia. Luego apareció otro de los dioses y –haciéndose la burla– dijo que le daría la peor administración. Eso es lo que pasó en el país. El mejor momento económico fue dilapidado por la administración de Evo Morales.

Mario Espinoza O. es periodista

Tomado del programa De Nueve a 12, radio compañera