23/03/2019
Informe Especial

¡Roban que da calambre!

Amalia Pando
Amalia Pando
Lo primero que se nota en el país es que no hay ningún ministro preso por algún acto de corrupción. Eso es extraño porque hubo muchos. Por ejemplo: los tractores que involucró al exministro Hugo Salvatierra o la compra de maquinaria china para la empresa de Construcción del Ejército y que no funcionaba.
Gran parte del crédito chino sirvió para estos proyectos fantasmas. Por ejemplo, para la compra de 16 barcazas se destinaron 30 millones de dólares y las barcazas nunca llegaron; también hubo helicópteros que nunca funcionaron.

En cada una de estas compras en las que se desembolsa el dinero y no llega nada, o llega y no funciona o que luego desaparece, no hay ministros presos. La única que entró a la cárcel y salió fue la exdirectora del Fondo Indígena, quien es Nemecia Achacollo. Se robaron 100 millones de dólares, están involucrados varios miembros del gabinete, como el ministro de Economía, que autorizó una resolución por la que estos dineros salían a cuentas particulares y servían para someter a los dirigentes sindicales.

Además, cuando se daña la imagen del caudillo, la mano de la justicia actúa con fuerza. Por ejemplo, la dueña de una imprenta que imprimió folders para Aasana. Como todo papel oficial lleva la imagen del presidente Evo Morales. En lugar de Presidente alguien le puso acertadamente la palabra “dictador”.

Los ejecutivos de Aasana no se dieron cuenta a tiempo y luego surgió el escándalo. Ahora Aasana obligó a su número uno a renunciar y van tras la dueña de la imprenta, que no sabe cómo explicar lo que ocurrió. La procesan judicialmente y quieren llevarla a la cárcel, pero cuando se trata de 100 millones de dólares, no hay nadie preso.

En la prensa encontré varios actos delictivos del sector público. Empleados consideran que ahora es el momento de hacerse ricos. El ícono de este tipo de asaltantes es Juan Pari. Asaltó 5,5 millones de dólares al Banco Unión y esto fue posible gracias a la cúpula de la entidad financiera, que no fueron tocados. Los policías golpearon a Pari –casi lo matan a golpes– para saber dónde está el dinero y quedarse con éste.

Algo similar sucedió en Santa Cruz, un funcionario del Tribunal de Justicia se llevó medio millón de bolivianos. Repartía los valores, pero anulaba la transacción en el juzgado y se quedó con el dinero.

También se anunció que el Gobierno gastó medio millón de bolivianos para los pasajes y viáticos de los dirigentes que apoyan al Gobierno y que fueron en 2016 a Panamá. El dato se conoció recién ahora, este dinero salió de nuestros impuestos. El Gobierno, desesperado, exprime al contribuyente de cualquier forma para que sus dirigentes, sus lacayos, se den una vuelta en el exterior. Siempre que hay algún acontecimiento y se debe apoyar a Evo Morales y sus amigos, mandan a sus dirigentes sindicales, que la pasan bárbaro conociendo el exterior.

Por estos viajes, por esta malversación, no hay nadie investigado. El dinero público no puede ser gastado en personas particulares, no son funcionarios. Les tendría que pagar el MAS, pero les paga el TGN. Algún día se les hará un proceso y todos estos dirigentes deberán regresar el dinero.

Estas cosas no son llamativas en la prensa internacional; pero en Punata el alcalde inauguró un mercado, que costó cuatro millones de dólares y en la puerta hay un monumento a los padres de Evo; ahí están Dionicio y María.

Luego estalló un escándalo en COTAS. Los empleados de la cooperativa se llevaron casi nueve millones de dólares. Como no hay ningún ministro involucrado, la Fiscalía es eficiente, busca al gerente general. Si eso es llamativo, lo de la Gestora de Pensiones dice que por falta de un software se va a demorar el traslado de los fondos de pensiones. Sentí un alivio de que mi dinero no esté en manos del Estado.

Cuando comenzaron a montar la Gestora de Pensiones saltó una denuncia de Página Siete mostrando los sueldos de tres consultores. El ministro de Economía de ese entonces, Mario Guillén, dijo que son personas muy especializadas. Ellos cobraban 15 mil dólares al mes y tenían un contrato de dos años. Eso implicaría que el Gobierno –con nuestro dinero– iba a gastar en tres consultores un millón de dólares.

Se supone que en esos dos años debían instalar un software y hardware para trasladar la información de las AFP. Aunque podían haber pedido a las administradoras de pensiones los mismos software y hardware que ya estaban funcionando. Ahora, dos años más se seguirán pagando a los consultores para que el Gobierno se haga cargo de las pensiones. Tenemos temor que las hagan desparecer.

Ahora, el caso de los diablos Rojos y Diablos Azules se lleva el primer lugar por el monto. 61 millones de dólares en corrupción. Estos trabajan en la lucha contra el narcotráfico y utilizan helicópteros y aviones Cessna 206 que necesitan mantenimiento y repuestos y en eso se gastaron 61 millones de dólares.

Además, para la contratación de la empresa se hace una licitación; de las 46 convocatorias, 42 ganó la misma empresa –claro con nombres distintos, pero con el mismo dueño–. Resulta que alguien que sabe del negociado envió cinco cartas al ministro de Gobierno. Romero dijo que recibió las notas y que pensó que era una denuncia falsa.

Ahora hablamos de 61 millones de dólares y a eso se suma que los ejecutivos recibieron coimas para estas adjudicaciones. Esto recién comienza. Siempre que hay repuestos, mantenimiento, preste atención porque hay tradición de compra de aviones chinos que no funcionaron.

Esta es una ola de denuncias, hay un drenaje de recursos que Bolivia necesita para su desarrollo, mejorar su educación. Habiendo tanto dinero para botar en estos temas, uno no sabe si un robo de un millón es ya noticia o no. Ya falta poco para el cambio de Gobierno y muchos empleados estén desesperados para saber por dónde llevarse dinero a su casa.