09/10/2018
Otro Estilo

Retorno a la democracia

Mario Espinoza O.
Mario Espinoza O.

Hoy es lunes 8 de octubre, cargado de historia. En 1982 me encontraba en el aeropuerto internacional de El Alto junto a varios periodistas, trabajaba en radio Cristal donde Carlos Mesa era subdirector.

Días antes, el gobierno del general Guido Vildoso, agobiado por la situación económica de Bolivia, convocó a los partidos con representación parlamentaria de 1980 y dejó esta tarea a su ministro del Interior, Édgar Rojas Ruiz. Los representantes de los partidos llegaron al Ministerio de Interior y se produjo el primer contacto con los medios de comunicación después de las dictaduras como la de Luis García Meza.

A esa reunión en el Ministerio de Interior, llegó Óscar ‘Motete’ Zamora, Benjamín Miguel Harb, Quico Aramayo y algunos más resolvieron convocar al Congreso de 1980. Los legisladores se reunieron el 5 de octubre y proclamaron como presidente a Hernán Siles Suazo y vicepresidente a Jaime Paz Zamora; y se determinó que debía jurar el 10 de octubre de 1982.

Un día como hoy, el doctor Hernán Siles Suazo llegó del aeropuerto de El Alto de su exilio en Lima, Perú. Lo recibió mucha gente y un nutrido grupo de militares. Descendió del avión presidencial que le envió Vildoso y muchas personas lloraban porque luego de varios cruentos golpes militares retornaba la democracia.

En la plaza San Francisco se armó una tarima en la que Jaime Paz Zamora dijo: “este es su pueblo don Hernán” y le dio las palabras de bienvenida. Hernán Siles comenzó un discurso y más allá de la democracia se equivocó en un par de cosas: dijo que en 100 días la situación económica será revertiría; la oposición del MNR y el MIR, que lo abandonó al poco tiempo, le cobraron factura.

Ahora, los bolivianos nos acostumbramos a vivir en democracia y Evo Morales pulverizó el récord de permanencia de tiempo en la presidencia; Álvaro García Linera rompió record de permanencia en la Vicepresidencia al igual que dos ministros como Luis Arce y David Choquehuanca que ya no están. Nunca antes un Presidente había jugado tantos partidos de fulbito como estamos viendo en este instante (lunes 09:30). Evo Morales juega fulbito como si dijera que no le importa lo que está sucediendo en este momento.

Lo bueno es que vivimos en democracia y nunca un partido entregó el poder a otro que fuera el suyo. Hernán Siles le entregó a Paz Estenssoro, que era opositor, se lo entregó a Jaime Paz, Gonzalo Sánchez de Lozada, Hugo Bánzer y resignó el poder en favor de su vicepresidente, Jorge Tuto Quiroga, quien entregó a Gonzalo Sánchez de Lozada. Siguió Carlos Mesa, Rodríguez Veltzé y a Evo Morales.

Este último hizo mil cosas para quedarse en el poder: cambió la Constitución, dijo que no vale el voto de millones en un referendo y ahora nos retrotrae a ese 1982 donde los bolivianos estamos en la disyuntiva de volver a hacer las mismas personas que agachaban la cabeza ante cualquier movimiento militar o estamos ante la circunstancia de una persona que quiere pisotear la constitución y la voluntad popular que es lo mismo con una careta democrática.

En esa circunstancia, entiendo a las plataformas quienes dicen que ir a las elecciones es hacerle el juego al MAS  y validar lo que hace su jefe. Es como decirle que viole la Constitución. Haré una comparación excesiva. Si la están violando, no se deje, no se relaje ni disfrute. Enfréntelo porque no hacer nada es ayudar al violador. Luche por su vida y de eso se trata la democracia que comenzó a recuperarse en 1982 con la llegada de Hernán Siles Suazo y concluyó con su juramento en Palacio de Gobierno el 10 de octubre, hace 36 años.



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