22/02/2019
El Compás

Mi respuesta a Diego Ayo y Yerko Ilijc

Fernando Molina
Fernando Molina
Diego Ayo y Yerko Ilijc se sentaron en Cabildeo a destrozar mi “Sociología del mesismo”. Para responder a todas sus observaciones y críticas necesitaría un libro, pero quiero llamar la atención sobre algo muy interesante. Conforme la discusión se desarrolla, ellos se decantan como grandes defensores de la “meritocracia” y del “gobierno de los inteligentes”, en contra de los “clanes familiares” (cholos) de este gobierno, “que no tienen mérito alguno”. Quod erat demonstrandum.
Ayo propone unas políticas “posidentitarias”, como el gobierno de los universitarios, porque las “universidades están abiertas a todos los colores...”, a lo que Yerko le responde “no”. Y tiene razón. Quod erat demonstrandum.

Es normal que quienes están en la cumbre sientan que llegaron allí exclusivamente por sus méritos. Es normal que sientan que los premios asociados a su condición no implican opresión ni desventaja para nadie. Y que crean que quienes develan los mecanismos de su privilegio en verdad se dejan llevar por el “resentimiento”.

Es normal que quienes ocupan el estatus étnico superior no quieran hablar de cuestiones étnicas, qué arcaísmo, qué maniqueísmo, si todos tenemos genes iguales y somos de todo: stronguistas, comerciantes, bailarines del Gran Poder, como “trompos identitarios”. Pero eso no quita que haya, pese a todo, trompos más indios y trompos más cholos...

Estar de acuerdo con Diego y Yerko es fácil y probablemente muchos lo estén... aunque quizá resulte algo más complicado para quienes no pertenecen a los grupos de estatus superiores, y, pese a su esfuerzo, no logran los mismos capitales educativos que los otros, porque no pueden acceder a los mejores colegios y universidades, así tengan plata. Es una cuestión “estupidista” decir que para entrar al Alemán o el Franco o el Saint Andrew o el San Ignacio se necesita, primero, poder pagar unas astronómicas colegiaturas y, segundo, “algo más”, un “algo más” callado y secreto, tabú. (Y qué resentido el Molina que habla de eso...).

Para unos es fácil y atractiva la “posidentidad”. Somos “mestizos”, no se hable más del asunto. Déjenme ser élite en paz, no vengan a molestar con artículos que no escribiría ni un alumno de ciencias políticas. Para otros, en cambio, la “posidentidad” es la cancelación del pensamiento crítico.

Fernando Molina es periodista y escritor.