16/03/2019
Informe Especial

Machismo y violencia contra las mujeres

Amalia Pando
Amalia Pando

Creo que el abismo entre hombres y mujeres es cada vez mayor en el ámbito de los riesgos que enfrentamos en ambos géneros. Es cierto que el siglo XX fue de grandes luchas y conquistas para las mujeres. Quedaron atrás, por lo menos en algunos sectores del planeta, la entrega de niñas a hombres ricos.

No hace mucho las mujeres no tenían derecho a la educación, al trabajo y se dieron pasos grandes y sería de ciegos no reconocerlo como el derecho al voto y a la participación política. Hay una participación de las mujeres, no en la cantidad de lo correcto, en el ámbito político.

¿Por qué no se dio mayor avance en el ámbito familiar? Los autores de los crímenes siguen siendo las personas más cercanas como el marido, el amante, el exnovio, el novio.

Ni sociedades liberales, ricas, conservadoras se dieron avances en esta materia. En nuestro país la situación es peor porque se mezcla con la retardación de justicia y la mente retrógrada de los jueces y la corrupción. Por lo menos en otros países hay el empeño de hacer justicia y tener una política de prevención. Te matan porque eres mujer y tiene que ver con algo profundo que está en la mente de una sociedad.

Es complicado educar a una niña en los riesgos que va a enfrentar por su condición, haber nacido mujer. Es difícil de explicar qué es una violación, cuando te defiendes es posible que te maten y si no lo haces el juez dirá que disfrutó. Si sales con vida de este horror estarás marcada de por vida.

¿Cómo decir a una niña que en su condición que va a tener que enfrentar este riesgo a lo largo toda su vida? Será posiblemente víctima de una violación y al mismo tiempo se debe decirle que tiene el derecho de vivir una vida sexual placentera. Esto parece ser tan complicado que papás y mamás no lo discuten, tampoco en el colegio y menos en las esferas del Gobierno.

El 26 de febrero un anciano intentó violar a su nieta de tres años, cuando estaba por cometer este hecho el hermanito comenzó a gritar y esta persona de 84 años, al no poder cometer el crimen, tomó un cuchillo y apuñaló a la bebé. El juez estuvo a punto de darle arresto domiciliario por su avanzada edad, pero con esa edad estuvo a punto de violar a una niña de tres años. Igual pedía clemencia.

Poco antes, el 13 de febrero, en Santa Cruz una niña de 10 años dio a luz. Se cree que fue violada sistemáticamente por el padrastro. Por las condiciones de vida todos compartían en la misma cama. Es una niña madre, lo más grave es que la Defensoría, que siempre piensa que actúa en defensa de los niños, después de nacida la bebé prematura, llevaron a la niña y a la recién nacida a un centro de acogida.

Trato de imaginarme la vida de la menor; primero fue violada sistemáticamente y ello ya es espantoso. Pero luego la separan de su madre, acusada de ser cómplice. Bueno, la niña debería ir donde la abuela o donde algún familiar que le de protección y cariño. No buscaron nada de eso, la arrancaron del seno materno y la llevaron a un centro de acogida, que provoca la soledad más absoluta.

Es obvio que no hay una política en el país para atenuar el drama que soportan las niñas que son víctimas de la violencia sexual. Una autoridad dijo que las violaciones son resultado del alcohol y el descuido de los padres, no hay un autor.

No podremos avanzar cuando tenemos autoridades que se ríen de ésta problemática. Cuando queremos hacer una cruzada para castigar a los culpables, proteger a las víctimas o prevenir estos actos, nos chocamos contra la pared de hierro que es la ideología de este Gobierno. Cuando Evo dice que cuando se retire se irá al Chapare con una quinceañera. Eso es lo que nos dice el Presidente, con el aplauso de todo su entorno.

Evo es un sesentón, no mira chicas de 30 que aún son jovencitas, pero para él son viajes. Él mira una quinceañera y le aplauden. El alcalde de Santa Cruz, con una gran votación, hace discursos cuando con la mano esta apretando el trasero de su secretaria. Resulta que el socialista Jerjes Justiniano dice que esa barbaridad es lo que quisieran hacer todos los hombres, pero no lo hacen por “falta de coraje”.

Cuando tenemos un alcalde de manos ligeras, un socialista aplaudiendo actos vergonzosos para el alcalde e indignantes para las mujeres y un Presidente que habla de quinceañeras, debemos decir que hay una ideología dominante.

Esto del machismo quiere decir que es como una gota que labra la piedra. Es una idea que entra a la cabeza de nuestros ciudadanos –de hombre y mujeres– donde se implanta la dominación masculina. Por eso se aplaude que el hijo sea un mujeriego, un golpeador, violador. Es decir, en la cultura de dominación, se llega a la dominación sexual rápidamente.

Esto no lo vamos a combatir mientras nuestras propias autoridades sean el símbolo más claro y perverso de esta ideología de dominación. Es duro vivir en una sociedad cuando uno debe criar hijas y nietas en el marco de la desconfianza.

No sólo nos golpean, violan, sino que nos están matando. Aunque somos numéricamente la mitad, nos tratan como si fuéramos una minoría sometida. Creo que no hemos avanzado. Cada historia que leo me llega al alma y me lleva al convencimiento de que tenemos que tener un Gobierno que haga política para cambiar la justicia y sancionar a los violadores, a los feminicidas.

Mientras tanto, desde la guardería se debe iniciar una campaña para que las niñas sean tratadas con respeto y se garanticen sus derechos, la igualdad y posibilidad de ser felices.

Tomado del programa Cabildeo

Amalia Pando dirige el programa Cabildeo, que se emite por internet