26/01/2019
Francamente

Las primarias que Carlos Mesa ya ganó

Paola Cortés
Paola Cortés
En asuntos electorales, se dice que la estrategia es “para ganar una elección” y la táctica es “para no perder”.
El camino que lleva al poder está definido por el acierto que todo liderazgo debe tener en el manejo de esas dos variables: táctica y estrategia. Mario Benedetti escribió uno de sus poemas más hermosos, donde muestra cómo las pretensiones y la sensibilidad amorosas (el amor no es ajeno tampoco al juego del poder) también pueden ser consideradas dentro del marco de la correcta táctica y de la concreta estrategia.

Lo dramático, sin embargo, radica en que no siempre la táctica y la estrategia se pueden trasvasar eficientemente de lo teórico a lo práctico. La realidad es renuente, compleja. No todos los “modelos teóricos” se pueden ejecutar con virtuosismo en un evento real. El MAS lo sabe y parece que Evo no, pero lo va a saber después de este domingo.

Evo Morales espera que esa impresionante movida táctica que “inventó” el masismo a mediados de 2018, termine sepultando los sueños de libertad que nacieron después del referendo del 21 de febrero de 2016. Lo ha dicho expresamente: el 27E enterrará al 21F.

Pero eso no ocurrirá. El masismo ya perdió anticipadamente estas primarias. Las perdió por su propia decisión, por esa pérdida de poder después de la marcha indígena en defensa del TIPNIS, por el decreto de gasolinazo, por la corrupción del FONDIOC, por el caso Zapata, por el intento de penalizar libertades a través de la reforma del Código Penal, por el despilfarro en museos y palacios; y, principalmente, por su intento de prorrogarse en el poder desconociendo la Constitución, burlándose de la dignidad de las bolivianas y bolivianos. Si lo cantamos casi todos los días: “morir antes que esclavos vivir”. Contra eso, ninguna estrategia puede servir.

Es cierto, al principio las primarias golpearon fuerte. Trastocaron todo el calendario electoral de la oposición partidaria, pero no le afectó en nada a la oposición ciudadana. Por el contrario, los ciudadanos que defendemos el 21F encontramos que las primarias eran el “empujón” que le faltaba al ex presidente Carlos Mesa para decidirse a liderar activamente esa resistencia pacífica ciudadana en contra del reeleccionismo ilegítimo e inconstitucional. Las primarias han generado una dinámica política decisiva en la ciudadanía. La prueba irrefutable de esto son las encuestas, el voto por Carlos Mesa se ha incrementado notablemente.

Las primarias fueron pensadas para frenar la candidatura de Mesa y, por el contrario, aceleraron el proceso y terminó aceptando la candidatura muchos meses antes.

Pero, además, ni Mesa ni ningún otro candidato opositor hicieron campaña y tampoco llamaron a votar. Estas primarias ocurrirán este domingo en un ambiente ordinario y más bien serán Evo y los suyos los que deberán acarrear a su gente para llevarlos a las urnas. El desafío es de ellos, la urgencia es de ellos y si no consiguen un 80% de votos de sus inscritos, entonces el ridículo será grande.

Para la oposición, y principalmente para Carlos Mesa, como el líder opositor que encabeza las encuestas, las elecciones primarias de este domingo ya pueden estar anotadas en el ítem de “prueba superada”.

Una movida táctica fallida (una más) de Evo y su rosca palaciega.

Es algo básico, la táctica y la estrategia no pueden ser pensadas de manera escindida de la realidad. Y la realidad dice que en Bolivia, desde hace por lo menos tres años ya, está creciendo un fenómeno de acumulación democrática, desde la ciudadanía, que con considerable comodidad derrotará a Evo Morales en las elecciones generales de octubre próximo. Este domingo, Evo pierde ante sí mismo (sus votos difícilmente pasarán el millón como quiere) en las elecciones primarias que inventó para legitimarse. Y en octubre perderá ante el candidato de los ciudadanos: Carlos Mesa, la fuerza tranquila que recuperará la democracia.

Paola Cortés es abogada.