28/09/2018
Vuelta

Errores de cálculo

Hernán Terrazas E.
Hernán Terrazas E.
El vicepresidente Álvaro García Linera pasó al pizarrón público e hizo mal una multiplicación, lo que desató una fiebre de memes y comentarios humorísticos en las redes sociales. Fue un inocente error de cálculo, pero muy bien aprovechado en el salón de la malicia política.
Los errores de cálculo suelen ser fatales en política y ésta no fue la excepción, aunque el incidente sirvió más bien para dar de qué hablar a las redes, mientras en los estrados judiciales se ventilaba una de las causas más vergonzosas en la historia de la justicia boliviana, que dejó en evidencia una vez más cómo de intrincados están los hilos de los poderes y cuán criminal es el proceso de selección de jueces y fiscales.

Pero hay de errores a errores. Algunos inocentes, como el de quien no acierta a realizar bien una operación matemática, pero otros más peligrosos y reveladores. En este este caso, días después del aplazo matemático, el mismo personaje tropezó esta vez en el recuento de los votos que determinaron a ganadores y perdedores en el Referéndum del 21 de febrero de 2016.

El vicepresidente, que ha recurrido siempre la terminología matemática para describir los escenarios políticos, ahora dijo que el 21F hubo un empate entre el No y el Sí, y que será en octubre del próximo año que, otra vez en las urnas, los bolivianos deban decidir sobre la continuidad de Evo Morales.

Soslaya engañosamente García Linera que el 21F la ciudadanía fue convocada para saber si aceptaba o no una nueva reelección y que mayoritariamente se pronunció por el No. En democracia, lo dijo alguna vez el propio AGL, se gana o se pierde por un voto y en el caso del referéndum la diferencia fue mucho mayor y tuvo un carácter vinculante.

Aunque a estas alturas la lucha por el respeto a los resultados del referéndum de 2016 parece condenada al fracaso, sobre todo después de la maniobra que llevo a la promulgación de una Ley de Organizaciones Políticas que impuso la figura de la elección primaria obligatoria, es pertinente recordar, cuantas veces sea necesario, que el Gobierno ha diseñado una gran trampa en la que ha obligado a caer a líderes, partidos y también a plataformas ciudadanas. Hoy se discute menos como frenar legalmente la repostulación, que cómo sumar fuerzas para enfrentar al candidato Evo Morales.

Si la multiplicación del vicepresidente no fue correcta y tampoco su apreciación interesada sobre los resultados del referéndum, no ha sido menos desatinada – aunque inevitable – la reacción opositora de sumergirse en un escenario electoral anticipado e ignorar que, al actuar así, afecta de manera irreversible la causa que con tanto esfuerzo se había gestionado ante la Corte de Justicia Interamericana, para derrumbar jurídicamente el mito de que la reelección es un derecho humano.

Cuál será el argumento a utilizar esta vez para defender el reclamo en la CIJ, si quienes lo presentaron están más ocupados hoy en hablar de candidaturas para las primarias y bloques para las generales del año próximo. La presión sobre la OEA y su brazo de evaluación jurídica es menos intensa y, por lo tanto, el compromiso de estas organizaciones puede ser menor.

De hecho, en una de sus intervenciones recientes, el secretario general, Luis Almagro, se refirió en términos muy elogiosos a la gestión del presidente Morales. Lo llamó“adalid de la equidad social”, que no es poca cosa y puede servir de mucho en una campaña electoral.

Queda claro que los errores de cálculo están de moda y no sólo por multiplicaciones inexactas.

Sucedió lo mismo en la Organización de Naciones Unidas, donde el presidente del Estado arremetió contra Donald Trump y la política exterior de los Estados Unidos y defendió al gobierno de Venezuela en las narices mismas del mandatario estadounidense. ¿Sirvió de algo? ¿El cálculo fue bueno? Salvo por uno que otro aplauso despistado y la sorpresa de algunos medios estadounidenses críticos de su propio gobierno, Morales consiguió muy poco.

Es más, desaprovechó la oportunidad única de ser escuchado por el propio presidente Trump, el canciller chino que estaba a su izquierda y el mandatario francés Emmanuel Macron, sentado unos metros más allá, para defender la posición boliviana en La Haya y persuadir a los líderes mundiales sobre lo justo de la causa.

Por el contrario, será el presidente chileno Sebastián Piñera el que mayor provecho saque del mal cálculo del boliviano, porque tendrá una reunión a solas con Trump el fin de semana, donde además de hablar del tema de Venezuela seguramente se referirá a los ataques de su homólogo boliviano y al tema que se ventila en tribunales internacionales.

El Vicepresidente falló en una multiplicación simple y en la suma de los votos del referéndum, el Presidente no sumó para la causa marítima en Naciones Unidas y la oposición no acierta a superar su división. Andamos mal en matemáticas.

Hernán Terrazas es periodista.



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