10/07/2019
Otro Estilo

Elecciones con resultado abierto

Mario Espinoza O.
Mario Espinoza O.
Estamos todos metidos en la elección del 20 de octubre próximo. Algunos de los políticos están usando el sentimiento de odio para perpetuarse en el poder y para bajar al adversario.
Escuché a Óscar Eid, el viejo dirigente mirista, decir que no se debe odiar a quien le hizo daño a uno, porque eso genera la derrota. Es verdad, el particular Juego de Tronos que vive Bolivia nos está llevando a una serie de escenarios que no van a ser de lo mejor. Ojalá pudiéramos no odiar.

Desde la elección de 1980, que fue la que el eligió al Congreso y que permitió posesionar a Hernán Siles y Jaime Paz dos años más tarde, se han registrado 31 elecciones; en todas ellas se tenía una relativa certeza de lo que podría suceder. Ahora no ocurre lo mismo.

Tras el Gobierno de Hernán Siles Zuazo no había dónde perderse. O iba a ser electo Víctor Paz Estenssoro o Hugo Banzer Suárez. Luego, en 1989, tuvimos otra incertidumbre, esa vez entre Banzer o Gonzalo Sánchez de Lozada, y fue electo presidente Jaime Paz. Fue una sorpresa porque resultó tercero, pero lo permitía la Constitución.

Después vinieron Sánchez de Lozada, Banzer nuevamente y otra vez Sánchez de Lozada, que fue sucedido, tras su renuncia, por Carlos Mesa y Eduardo Rodríguez Veltzé. Finalmente, en las elecciones de 2005, Evo Morales arrasó.

Todo, como digo, era relativamente predecible, con todos los grados de incerteza que tiene la política. Hoy me siento tan desubicado como el millenial que acaba de cumplir 18 años y que va a votar por primera vez.

Estas elecciones, para mí, son una incertidumbre. Es muy complicado saber dónde estamos parados en las elecciones, por las cosas que están sucediendo. No porque las encuestas nos digan cosas diferentes, sino porque la guerra que estamos viviendo en Bolivia abre deja la posibilidad de que suceda cualquier cosa.