22/02/2019
Otro Estilo

El SUS como arma política y electoral

Mario Espinoza O.
Mario Espinoza O.
En la teoría funciona. Ésta dice que la OMS y la OPS ven con buenos ojos, alientan e impulsan el Sistema Único de Salud. No es que lo alienten en Bolivia, dicen, sino que lo hacen en todo el mundo.  No es lo mismo países como Suiza, Finlandia, Alemania o la mayoría de los europeos, que tienen enormes ingresos, que Bolivia. Ni siquiera es igual entre países de la región, como Chile, o Argentina. Lo que pasa es que los bolivianos no podemos cumplir cosas tan elementales a los mismos actuales asegurados de salud y menos vamos a cumplir con el resto.El gobierno está hablando de implantar un sistema único, universal y gratuito de salud. Vamos a desglosar las palabras. Único, ello significa que es extraordinario, irreemplazable, pero en este caso no es así. Cuando las autoridades hablan de “sistema único”, está mal usado el término, porque ello implicaría que todos tendríamos acceso a los mismos médicos, hospitales, medicamentos. Pero en Bolivia hay cajas de salud por doquier; hay sistemas de salud privados, públicos. Otro que comprende a niños desde que nacen hasta los cinco años de edad y a la madre, desde que comienza la gestación. También hay un sistema complementario para quienes pasaron los 65 años.

En Canadá, por ejemplo, la salud es gratuita, a pesar de que hay medicina privada. En Argentina te pueden atender sin costo, eso se llama obra social.

Universal es una arbitrariedad del idioma porque no participan otros planetas del universo; pero es una palabra que significa que es para todos. En el caso del seguro no es único, no es universal y no es gratuito. Será gratuito para alguien que vaya con una pequeña tos y después de seis horas de espera alguien le dé una aspirina. Eso no es gratuito, porque alguien está pagando al médico y por el medicamento.

Hay una Caja de Salud en la que quisiera registrarme y es la de la Banca Privada, que se encuentra en Obrajes. La pagan los empleados de la banca y una parte los bancos, que tienen ganancias como nunca en el pasado; claro que está bien que tengan ganancias. En su momento la Caja Petrolera gozaba de gran prestigio. La más grande y más aborrecida es la Caja Nacional de Salud, que fue un botín y donde hay gente que no sabe nada de salud. Sin embargo, tiene un problema, que el Gobierno no está dispuesto a mirar, y es la sobrecarga de pacientes y que hacen colapsar los hospitales.

A partir de esos números hay que comenzar a planificar. ¿Cuál es la enfermedad más prevalente en Bolivia? Vi en un informe que es la tuberculosis y me temo que no hay recursos para la atención de esta enfermedad. ¿Sabemos cuál es la enfermedad más cara? ¿Sabemos cuánto cuesta una quimioterapia, una hemodiálisis? Vi la lista de las enfermedades que cubrirá el SUS y es muy larga. No sabemos si el Ministerio de Salud tiene a esos especialistas disponibles. Dice que ello se implementará poco a poco y que al final todos tendrán acceso a la salud.

A todos nos gustaría tener un seguro, pero ¿a qué costo? ¿A costa de una campaña política que está llevando el gobierno? No hay ni recursos materiales ni humanos para empezar a atender a millones de personas que en este momento no están aseguradas.

No hay gente que se opone a la idea, señor Presidente. Hay gente que se opone a la forma en que se está desarrollando este plan. Le harán creer a la gente que ahora podrá ir a un hospital y le darán sus medicamentos. Eso no es así porque 200 millones de dólares no sirven, por lo menos para ésta situación. Necesitan 8.000 médicos más y de dónde los van a sacar.

Lo escuché a Luis Larrea, presidente del Colegio Médico de La Paz, decir que los recursos no alcanzan. Pero también debería ser una autocrítica porque ellos hablan de que falta calidez y calidad en el trato a los pacientes. Eso es parte de una formación individual de los médicos.

En ese punto hay que destacar algo que es terrible y que parece que el Gobierno parece no darse cuenta: no son sinceros al reconocer que somos un país pobre y la atención de salud nos mantiene en el penúltimo lugar de la región.

Después de tres días en fila quisiera ver por quién va a votar ese señor al que le prometieron oro y no le darán nada.

20/02/2019
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El SUS, una buena medida, pero sin sustento

Mario Espinoza O. Están cambiando algunos artículos, cosas muy técnicas. Hay cambios en la redacción de la ley del Seguro Único de Salud (SUS). Lo que hizo el Senado fue tomar la ley que provino de la Cámara de Diputados y fue aprobada casi sin modificación.Por ejemplo, en el tema de los medicamentos, señala que la Aduana y el Ministerio de Economía tienen que ayudar a su internación más rápida. Eso está muy bien porque la importación de medicamentos es un negoción, por ello hay tantas farmacias en el país. Fui a comprar un medicamento y cada una de las pastillas cuesta 15 bolivianos. Debo tomar una diaria de por vida, es muy caro. Obviamente que el SUS debería dármela de forma gratuita, pero tendré que esperar mucho tiempo para recibirla.

Ojalá que la Aduana y el Ministerio de Economía ayuden a internar los medicamentos. No sólo es eso: el acelerador lineal que llegó para el tratamiento del cáncer sigue a la espera a que alguien se anime a armarlo.

También hay disposiciones transitorias en las que manda al Ministerio de Salud a adquirir servicios en salud hasta que el sistema público tenga sus propias capacidades. Eso significa que si el sistema público, el gratuito, no tiene la posibilidad de atender una enfermedad, el Ministerio va a pagar esos servicios al sector privado. Suena bonito pero es impracticable como dijeron los médicos. Se necesitan cientos de millones de dólares para ello, que no están disponibles.

Si usted va en este instante al Hospital General y si no llega con las heridas de 50 puñaladas, creo que no lo van a atender. Si no tiene una emergencia muy evidente y seria, el paciente debe esperar, estar en los pasillos, etc. A no ser que el vicepresidente esté por ahí, no habrá atención en los pasillos. Eso es lo que dijo Álvaro García Linera, “denos salud y verán como en dos menes ya no habrá colas”.

De todas formas, falta la promulgación de la ley y no será raro que el Presidente, en las siguientes horas, vaya a presentarla en un acto como los muchos a los que nos tiene acostumbrados, para hacer proselitismo. Seguramente van a llamar a sus conmilitones, a la gente que viene del Chapare, de algunas localidades cercanas y van a copar la plaza Murillo, obviamente mediante la entrega de fichas y dádivas. En ese gran acto el Presidente nuevamente dirá que “es uno de los hitos importantes que está llevando el Gobierno: Salud gratuita para todos”. Pero solo es una ley, no es algo real.

Mucho temo que éste es un proyecto simbólico, no real; los médicos tienen razón en algo. Si no se puede atender en este instante a las personas que llegan a los distintos centros de salud difícilmente se va a poder atender a la gente que en forma gratuita requiere el servicio. La idea es muy buena, pero nada es gratis en el mundo.

Es buena la idea, pero debió darse hace mucho tiempo cuando había la bonanza del gas, que ahora no la tenemos. Los médicos adelantaron –pese a que dijeron que se van a contratar a muchos médicos– que el tema de la falta de especializaciones es preocupante. Pueden traer los mejores aparatos, pero deben saber cómo usarlos.

Sólo falta la firma del Presidente y de acuerdo a lo que nos indicaron que es muy probable que esta norma entre en vigencia a partir del 1 de marzo. No tendremos la capacidad hospitalaria para nuevos asegurados y los médicos seguirán movilizados. Mucho me temo que habrá un enfrentamiento muy duro.

Mario Espinoza O. es periodista

Tomado del programa De Nueve a 12, radio compañer