29/10/2018
Informe Especial

El nuevo Brasil y el contrato de exportación de gas

Amalia Pando
Amalia Pando
Ganó Jair Bolsonaro en Brasil con el mismo porcentaje que las encuestas perfilaban. Tuvo un respaldo de 55% que significa alrededor de 57 millones de electores y la diferencia es de 10 millones de votos.En realidad, ganó el No. Quien votó a favor de Bolsonaro fue un voto contra al Partido de los Trabajadores (PT) y quien votó por este último partido fue un No contra Bolsonaro. Usaron al PT como un instrumento para oponerse al Bolsonaro, al candidato de la derecha.

Se tiene miedo que los seguidores de Bolsonaro, quien profirió un discurso fascistoide, puedan llevar adelante acciones violentas y de ataques de una forma descontrolada.

¿Es posible que Bolsonaro se convierta en un dictador en Brasil y vaya a una reelección indefinida como lo hizo Evo Morales o Nicolás Maduro? Parece difícil, una cosa es el discurso para proyectarse contra el PT, contra el izquierdismo, y otra es la posibilidad de llevar acabo ese programa.

El tema de una reelección indefinida en Brasil ya fue superado; Temer planteó ésa posibilidad y la comisión parlamentaria brasileña la rechazó por unanimidad. Ahora, el nuevo parlamento tiene una mayoría relativa del Partido de los Trabajadores, no hay ninguna posibilidad de que en el Congreso brasileño permita una reelección por segunda vez. En ese país sólo existe la posibilidad de una sola reelección. No hay posibilidad de que Bolsonaro se convierta en un dictador porque sus intenciones se enfrentarán con la institucionalidad. Esa es la diferencia con nuestro país.

¿Bolsonaro, podrá acabar política y electoralmente con el PT? Físicamente no puede, de llevar a la práctica esa amenaza le costaría un juicio de responsabilidades; pero políticamente ¿acabó con el PT? Eso está por verse, pero lo concreto es que el partido de Lula sufrió una gran derrota. Esa es la esencia del resultado de las elecciones del Brasil.

Haddad tuvo que sacarse la polera roja en la segunda vuelta, tuvo que dejar de visitar y hablar con Lula como una manera de lograr mayor respaldo. Pese a eso, fue derrotado. La derrota es tan grande que Dilma ni siquiera salió elegida senadora.

En el estado de Río de Janeiro, Bolsonaro sacó el 68%estos fueron otros resultados: Santa Catalina (76%), Sao Paulo (68%), Distrito Federal (69%), Acre (77%), Rondonia (72%). Esa es la golpiza que recibió el partido de Lula.

Esto se debe a que el PT fue incapaz de hacer una autocrítica, de decir que se equivocaron en fomentar la corrupción. Es evidente que los tres gobiernos del PT dieron algunas conquistas a la población, pero el resultado es tener el mismo Brasil de hace años con una enorme violencia y pobreza.

La gente no les perdonó y por eso votaron en contra; Evo Morales debería sacar unas lecciones de las elecciones de Brasil.

El PT quiso abanderarse de la democracia y DDHH, pero no hizo ninguna crítica contra quienes destrozaron la democracia en Venezuela, Nicaragua y Bolivia. Esta contradicción no es menor; o estas con la democracia acá y en todo el mundo, o no. Por ello, la gente no les cree. ¿Quién sabe? Tal vez el PT hubiera sido un mayor riesgo para la democracia que el mismo Bolsonaro, quien profirió un discurso muy fuerte pero que no se podrá ejecutar por la institucionalidad en Brasil.

¿Habrá un cataclismo democrático en Brasil? No creo. Eso sí, más que nunca la prensa del Brasil será importante y su principal enemigo serán los periodistas. Parecido a lo de Donald Trump, Maduro y otros dictadores de la región. Bolsonaro se lanzará de picada contra la prensa. La posibilidad de la reelección dependerá de la economía del Brasil más que el juego político.

Con este ultraderechista de Bolsonaro es con quien Evo Morales debe negociar el contrato de gas a Brasil. Ambos presidentes, en apariencia, son distintos, pero ambos son populistas que propugnan el autoritarismo. Ambos tienen su propio enemigo, alguien a quien odiar y por ello es probable que se entiendan. Ambos son enemigos de la prensa y tienen los mismos enemigos. La diferencia es que Evo consolidó el autoritarismo, es un violador reiterativo de la Constitución, mientras Bolsonaro tendrá enfrente una institucionalidad más fuerte.

El tribunal electoral de Brasil da su palabra y ésta es ley. Ellos recibieron la votación de 100 millones de ciudadanos y entregó los resultados cuatro horas después de cerradas las mesas. En nuestro país no sabemos si habilitará o no a Evo Morales para una cuarta reelección.

Tomado del programa Cabildeo, 29|10|18

Amalia Pando dirige el programa Cabildeo, que se emite por internet.



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