06/12/2018
Cartas desde un país sin correo

Carta al ciudadano de a pie: No les creas

Martín Diaz Meave
Martín Diaz Meave
Estimado compatriota:Hoy ha terminado el periodo más largo de democracia que vivió Bolivia desde 1825. Un país cuya historia está plagada de golpes de estado y levantamientos militares, hoy es testigo de un tipo de golpe diferente. Un grupo de gente angurrienta de poder se ha aprovechado de la mayor bonanza económica de nuestro tiempo, para comprar conciencias y repartir cuotas de gobierno entre personas totalmente serviles, cuya sumisión es premiada con cargos que en su vida podían haber merecido.Lo peor es la forma en la que lo han hecho: mintiendo a mansalva, amenazando y hostilizando a quienes se les oponen, envileciendo el debate con acusaciones que nunca pueden probar, diciendo que tienen derecho. Lo que tienen es la oportunidad, y no la están desaprovechando.

No les creas cuando te dicen que hay democracia. Para eso se necesita que el pueblo elija a sus gobernantes, que haya respeto a las leyes, que haya independencia de poderes, y ninguno de esos requisitos se está cumpliendo, al contrario, no hay respeto alguno, ni vergüenza. No respetan el resultado del referéndum del 21F, no respetan la constitución que ellos mismos propusieron –aprobada con sangre, además– y no respetan la separación de poderes necesaria para establecer equilibrios en el manejo gubernamental.

No les creas cuando usan palabras como “revolución”, “pueblo”, “rebeldía”. Es discurso vacío para justificar sus pillerías. Es divertido jugar al pirata y cantar canciones de protesta, pero quien roba comete un delito, esté con corbata o con una polera del Che.

No les creas cuando te dicen que se hizo justicia: un papel firmado puede ser legal, pero no necesariamente justo. Para que haya justicia hace falta instituciones sólidas que protejan a la ciudadanía. Nada de eso pasa en nuestro país: la policía es servil al régimen y mejor ni hablar de jueces y fiscales. Un masista podría robar una joyería, dispararle a alguien a vista y placer de todos y su detención duraría lo que tarde en aparecer su padrino del partido. Exautoridades que deberían estar en el banquillo de los acusados, por corrupción, están ocupando cargos de importancia sin que se les suba el rubor, con la esperanza de irse a alguna embajada exótica.

No les creas el cuento de “la derecha”. Los partidos de la oposición, a quienes se refieren con ese nombre, se han aplazado de manera sistemática. Primero, en casi 13 años no han sido capaces de proponer alternativas sólidas a lo que el masismo hacía y deshacía, reaccionando con el hígado antes que con la cabeza, y segundo, a la hora de representar a la ciudadanía, se ha notado su total falta de visión para entender que primero se debía mostrar unidad ante la amenaza del masismo. Son como mastines guardianes que prefirieron morderse entre ellos antes que cuidar la casa.

No les creas cuando te dicen que hay democracia porque habrá primarias. No están respetando una elección, ¿por qué tendrían que respetar otra? El año 2007 el ídolo de nuestros gobernantes, Hugo Chávez, perdió un referéndum constitucional que le daba poderes casi ilimitados. No le importó nada: con el transcurso del tiempo, por decreto, fue adquiriendo uno a uno esos poderes que le había negado con el voto su pueblo, ese pueblo que ahora tiene que huir de su país, sufrir hambre, desnutrición, falta de medicinas, y ser testigo de cómo una nación se cae a pedazos. El camino está marcado y asusta.

La democracia hoy ha muerto en Bolivia. Que no te mareen la perdiz, y no necesitas ver tanques en la calle como si fuera 1979: estamos en dictadura, porque el poder está concentrado en unos pocos y el pueblo, por primera vez desde 1980, no decide nada.

Martín Díaz Meave es publicista, docente de comunicación de la UCB.