11/02/2019
Otro Estilo

Adriana Salvatierra no debe avergonzarse

Mario Espinoza O.
Mario Espinoza O.
Simón Bolívar, nuestro primer presidente, fue venezolano. Luchó por nuestro país, por la independencia de cinco países, luchó por la independencia americana y fue presidente de Bolivia, su hija predilecta. José Antonio de Sucre, tres cuartos de lo mismo. El vencedor de Ayacucho fue también presidente de Bolivia y quien realizó una construcción muy importante del país. En varias cosas se equivocó, Bolívar también se equivocó eliminando el impuesto a los campesinos y dejó a Sucre sin ingresos.Pero no fueron los únicos. Es muy probable que nadie se acuerde de Ruperto Fernández. Fue presidente por tres meses de una junta de Gobierno. Le dio un golpe –junto con Achá– a Linares, quien se había proclamado dictador. Lástima su final, pero Fernández fue presidente de la junta y fue una persona muy capaz. Después se realizó a una elección congresal se eligió a Achá. Fernández era argentino.

Hubo bolivianos que fueron presidentes en el exterior. El primer caso, pero no el más emblemático, se da el 25 de mayo de 1810. La revolución de mayo de Argentina fue presidida por un boliviano, potosino, Cornelio Saavedra. Fue presidente de las Provincias Unidas del Sur (que luego sería Argentina). Cornelio Saavedra fue presidente de la junta argentina.

El más emblemático de todos fue el mariscal Santa Cruz. Presidente de Bolivia y Perú, gran protector de la Confederación, que fue el logro más grande de Sudamérica, crear un solo país. Dividió al Perú en dos partes y Bolivia era el tercer integrante. José María Torrico, quien fue presidente del Estado sur peruano era cochabambino.

Así que no es extraño tener presidentes extranjeros en Bolivia y haber tenido presidentes bolivianos en el exterior. Eran otros tiempos.

Hay casos más recientes, hasta ahora no tengo idea si Gonzalo Sánchez de Lozada tenía doble nacionalidad boliviana y estadounidenses. Nació en Cochabamba y se fue a EEUU. Nos contaba la historia de que los movimientistas fueron exilados y su padre también. Por eso habla tan mal el español, como Evo Morales. Hay gente que me dice que sí, que es estadounidense y boliviano.

También hubo otros personajes como Mario Mercado. Gran alcalde de La Paz, senador de Bolivia, presidente del club Bolívar, pero nació en Paraguay, en el exilio. Juan Ignacio Siles, canciller de Carlos Mesa, nació en Chile porque estaba en el exilio. El actual embajador de Bolivia en Venezuela, Sebastián Michel, nació en Chile también por las circunstancias de un exilio.

¿Qué pasa en nuestro país? La Constitución de 2004, promulgada por Carlos Mesa, dice que son bolivianos de origen los nacidos en Bolivia, excepto los hijos de los diplomáticos extranjeros que nacen acá circunstancialmente. Además, son bolivianos de origen los nacidos fuera del país, hijos de bolivianos, con el solo hecho de avecindarse en Bolivia. Además, existe en la Constitución el reconocimiento de la doble nacionalidad.

Ahora me voy a detener en algo pequeño. De los nacidos entre 1964, cuando comienza la serie de gobiernos militares y que concluye en 1982, con dos breves intermedios constitucionales, hubo mucha gente que nació en el exilio; sobre todo por razones políticas, era gente que se enfrentó a la dictadura y que tuvo que abandonar el país contra su voluntad.

¿Saben cómo es abandonar el país contra su voluntad? Es nacer de nuevo. Y si bien muchos recibieron un excelente trato y pudieron desarrollarse, otras la pasaron mal y esa es la terrible cortesía del “Mercosur de la muerte” que se inventó Banzer y que siguieron otros como Pinochet y se llamó El Plan Cóndor.

Ese es el caso de la presidenta del Senado, Adriana Salvatierra, que su padre tuvo que salir al exilio y allí se conoció con la madre de la presidenta del senado. La diferencia es que ella, la hija, nació en Santa Cruz, pero su mamá es chilena. Claro, tiene la posibilidad –porque la Constitución chilena lo permite- de tener doble nacionalidad.

No estoy haciendo una defensa de la presidenta del Senado, para nada. Estoy defendiendo un principio de cualquier ciudadano boliviano de ser presidente del Senado, de Diputados o de Bolivia sin ninguna distinción por el hecho de tener doble nacionalidad.

En este contexto; los bolivianos debemos dejar de jorobar diciendo “es chilena y puede ser presidenta de Bolivia”. Dejen de fregar con ello. El segundo punto es tan terrible como la anterior: la doble moral que exhiben los masistas cuando se refieren al periodista Raúl Peñaranda y dicen: “su mamá es chilena”. Y el vicepresidente Álvaro García Linera no tuvo ningún problema en señalarlo y decir: “Miren cómo Página Siete titula o maneja estas cosas, porque el hermano del presidente del Directorio está casado con una chilena”.

Realmente, la doble moral del MAS es terrible porque queriendo jorobar a Página Siete y Raúl Peñaranda, se hacen el harakiri.

Además, no se avergüence señora presidenta del Senado. Usted tiene todo el derecho del mundo a ser presidenta del Senado porque es boliviana y votar en Chile, es su asunto. Tampoco trate de marear la perdiz con respuestas raras. Debió decir: “Sí, tengo doble nacionalidad, no es ningún pecado”, porque su padre fue exiliado como miles de bolivianos.

La Constitución debe cumplirse para todos, pero los masistas tienen que evitar esa doble moral.

Mario Espinoza O. es periodista

Tomado del programa De Nueve a 12, radio compañera.