INASET | 28/04/2019

Aspectos sectoriales y regionales del crecimiento

Luego de una década de crecimiento económico, hoy conviven una agradable “sensación térmica” de estabilidad con bienestar, en ciertos sectores de la sociedad, mientras que, en otros, predominan las percepciones de insuficiencia de los ingresos, de precariedad del empleo e incertidumbre sobre el futuro. Una explicación plausible es que el crecimiento ni es uniforme ni llega a todos, pero, para validarla como cierta y entender sus implicaciones, es insuficiente estudiar la magnitud de la tasa de crecimiento.

El Ensayo analiza los efectos del crecimiento a través de los cambios en la estructura de las cuentas nacionales entre los 10 años precedentes y los 10 posteriores al 2005. Encuentra inicialmente que el crecimiento se explica por el aumento de los impuestos, en el lado de los ingresos, y de la inversión (pública) en las cuentas del gasto; como además se encuentra, simultáneamente, que hay reducción de las participaciones de la remuneración al trabajo (ingreso) y del consumo de hogares (gasto), y que aumenta el aporte de las importaciones en la demanda agregada interna, se infiere que el crecimiento observado es esencialmente “contable”: no refleja un aumento real de la capacidad productiva interna, que se traduzca en incremento del empleo productivo, del ingreso laboral y de la capacidad de consumo de los hogares para absorber la nueva producción.

Esta segunda parte del Ensayo analiza los rasgos sectoriales y regionales del crecimiento para validar o descartar la inferencia de un crecimiento “contable” en lugar de uno “real”.

Para el análisis de los aspectos sectoriales, define tres grandes “agregados”: el extractivo (minería e hidrocarburos); FAPI (servicios financieros, administración pública, e impuestos); y el “real” (o “productivo”, que comprende los restantes 8 sectores del INE entre los que se realizan las transacciones e intercambios comerciales). Comparando las participaciones de los promedios estos agregados entre 2006-2015 respecto a 1996-2005 –valores constantes de 1990, encuentra que el agregado real (productivo) cayó 3,5 puntos porcentuales en favor del extractivo (+2,4pp) y del FAPI (+1,1pp); a valores corrientes, los cambios en la estructura del PIB son: real, -12pp; extractivo, +6pp; FAPI, +6pp.

Considerando individualmente los 11 sectores del INE (más impuestos), a nivel nacional solo impuestos, el sector extractivo y los servicios de la administración pública aumentan su participación en el PIB corriente; a precios constantes, además hay modestos aportes de la industria, el transporte (y comunicaciones), y la construcción.

Como referencia, el Plan de Desarrollo Económico y Social (PDES) 2016-20, plantea como meta de diversificación del aparato productivo, que la participación agregada de industria, distribución energía/gas/agua, construcción y de la agricultura en el PIB a precios básicos (sin considerar impuestos), aumentaría del 39% al 46% mientras que el extractivo quedaría con 12% (casi igual al período previo 2006-14) y el resto de los sectores bajarían del 47% al 42%. Los últimos datos muestran que, a un año de cumplirse el plazo de aplicación del PDES 2016-20, los cambios perceptibles en la estructura del PIB lo alejan de esa meta.

Los aportes regionales al PIB corriente (nacional y los sectoriales) muestran que en todos los departamentos el agregado productivo reduce su aporte, y aumentan los del extractivo y del FAPI; en particular, los impuestos constituyen el mayor aporte al PIBpm. A valores constantes, el agregado productivo aumenta ligeramente en Cochabamba, Oruro y Pando empujado por el transporte y la construcción; Santa Cruz, es el único departamento en el que el sector industrial es la base del agregado productivo.

Por su especial relevancia para los temas de desarrollo, valor agregado, empleo e inclusión social, el Ensayo analiza específica y puntualmente el comportamiento sectorial y regional de los sectores Agricultura, e Industria Manufacturera y de sus respectivos sub sectores.

Desde 2006, la agricultura es el sector que más bajó su contribución al PIBpb: 1,7 puntos porcentuales. De sus 5 subsectores, la agricultura no industrial (tradicional) tiene la mayor contracción, especialmente en el occidente y valles, regiones que paradójicamente tiene los mayores índices de pobreza y en los que la agricultura tradicional es la principal actividad económica. Solamente el subsector pecuario de Cochabamba muestra tendencias positivas, porque incluso la agricultura industrial concentrada en Santa Cruz, bajó su aporte al PIB sectorial.

El conjunto de estos comportamientos tiene implicaciones muy directas en temas como el empleo rural, especialmente en la agricultura tradicional, y en el incremento de alternativas ocupacionales en sectores como el comercio y el transporte, con crecientes articulaciones con el contrabando y otras actividades rentistas con bajo aporte a la creación de valor en el mercado interno, si no abiertamente ilícitas. Al respecto, la reducción de los aportes de la agricultura no industrial, es consistente con el aumento de las importaciones de productos agrícolas de este subsector.


La participación de la industria manufacturera también cae en valores corrientes, pero tiene un aporte positivo de 0,5 pp en valores constantes. De los 7 subsectores en los que el INE reporta las cuentas nacionales, el incremento del aporte de este sector (0,49 pp) se sustenta en los subsectores de bebidas y tabaco, productos de minerales no metálicos, y un aporte marginal del subsector alimentos; reducen sus contribuciones los subsectores de otras industrias, textiles, refinerías, y madera.

El subsector de productos de minerales no metálicos está fuertemente dominado por la producción de cemento, lo que lo vincula al sector de la construcción; alimentos, a su vez, está dominado por los productos de soya y derivados, relacionados con la agricultura industrial; y la producción de cerveza, fundamentalmente, con aportes de gaseosas y refrescos, son el mayor segmento del subsector bebidas y tabaco: significa que muy pocos productos –y además fuertemente concentrados geográficamente, son responsables por el crecimiento observado del sector industrial. 

Esta tendencia hacia la concentración sectorial y regional que se observa a partir de 2006, es un fuerte indicio que contradice la esperada diversificación del aparato productivo.

En síntesis, el crecimiento desde 2006 se sustenta en sectores y actividades esencialmente extractivo-rentistas, y las actividades que podrían asociarse a una economía real, capaz de generar valor y empleo, tienden a reducirse y a concentrarse sectorial y regionalmente.

Esta evidencia lleva a la conclusión que las altas tasas de crecimiento que han colocado a la economía boliviana como la más “exitosa” de la región para los organismos internacionales, en realidad no es sostenible: tiene cimiento muy frágiles, porque si lo que se busca es un desarrollo productivo integral, que valore el trabajo y la iniciativa humana como fuente de creación de valor, y considere a las personas como las destinatarias directas y finales de los beneficios del crecimiento, entonces, el modelo está haciendo crecer a los sectores y a las actividades que menos deberían crecer.

Documentos adjuntos

Aspectos sectoriales y regionales del crecimiento 1